La acusación del Ministerio Público en contra del ex intendente de Lambaré, Armando Gómez, y varios de sus funcionarios revela el modus operandi del “esquema criminal” que se formó supuestamente para anular ilegalmente facturas y desviar millonarios fondos de la Comuna.
El fiscal Francisco Cabrera, de la Unidad de Delitos Económicos, acusó la semana pasada a cinco personas, incluido a Gómez, ante la alta sospecha de que habrían logrado realizar 6.390 anulaciones por un valor de G. 9.317 millones a través del sistema informático. Esto habría sucedido en los años previos a la pandemia.
¿Cómo se estructuró el esquema?
Según la Fiscalía, la estructura dentro de la Municipalidad de Lambaré estuvo encabezada aparentemente por el intendente, seguida por el director de Administración y Finanzas, Roberto Paredes.
Los demás integrantes supuestamente fueron Rodrigo Portillo Chirife, jefe de Tesorería; Édgar Iván Villalba, director interino de Gestión Tecnológica; y Ricardo Ricciardi, funcionario de dicho departamento.
Estos “idearon un plan para hacerse de parte de las recaudaciones que ingresaban a la Municipalidad en concepto de impuestos, diseñando un sistema de anulación de facturas, retención de depósitos en tesorería y remisión tardía a los bancos”, dice la Fiscalía.
El plan consistía en que Portillo, como tesorero, pasaba las recaudaciones diarias al director de Finanzas y este le señalaba los montos a ser sustraídos. Finalmente, el jefe de Tesorería le avisaba a Édgar Villalba para que proceda a anular facturas en el sistema informático.
“Idearon un plan para hacerse de parte de las recaudaciones que ingresaban a la municipalidad, diseñando un sistema de anulación de facturas, retención de depósitos en tesorería y remisión tardía a los bancos”,
¿Cómo se anulaban las facturas? Una vez que el contribuyente hacía el pago correspondiente, se le entregaba el comprobante de ingreso original por el pago de su impuesto. Posteriormente, al concluirse el horario laboral, se anulaban estos en el sistema informático, por usuarios que tenían el permiso para dicha operación.
Así, esos importes no ingresaban a las arcas de la Municipalidad, de acuerdo con la acusación de la Fiscalía.
Como la operativa tomaba su tiempo, ya que no todos los contribuyentes pagaban en efectivos, sino que con cheques o con tarjeta, “se requería de varios días para ordenar esta falsa contabilidad”, según el Ministerio Público.
Se anulaban por día entre G. 20, G. 30 o hasta G. 40 millones.
Solo entre el 24 de enero de 2019, hasta 25 de octubre de 2019, se realizaron unas 5.538 anulaciones, por valor de G. 6.866 millones. Sin embargo, se pudo comprobar que las facturas anuladas en total llegaron a las 6.390.
El fiscal Francisco Cabrera logró confirmar a través de los mensajes descubiertos en uno de los teléfonos incautados que la plata sustraída por Portillo, “en ocasiones era posteriormente llevada por el hasta la Bodega Nápoles, ubicada la ciudad de Lambaré”.
Quien retiraba de allí los montos era Édgar Iván Villalba, supuestamente.
Se cree que el dinero desviado se dividían y que –incluso– Armando Gómez, “el jefe”, recibiría su parte.
En una conversación del 26 de octubre de 2019, Rodrigo Portillo e Edgar Iván Villalba hablan de “la plata que le adeudan Armando Gómez y Roberto Paredes, que ya le han hecho ganar más de USD 1.000.000 y que solo les corresponde USD 50.000 dólares por eso”
Crearon usuarios para anular las facturas
Las anulaciones fueron realizadas por los usuarios ivillalba, check, jinfran, rchirife y rricciardi.
La mayoría de estos fueron creados en el 2019 supuestamente por Édgar Villalba, quien supuestamente posteriormente los borró, entre noviembre y diciembre del mismo año, una vez que se intervino la Municipalidad.
Uno de los usuarios correspondía a José Insfrán, un ex capacitador y soporte técnico, quien renunció en el 2018.
La acusación contra los cinco procesados es por hurto, estafa mediante sistemas informáticos y asociación criminal.
Además de esos hechos, Portillo Chirife, Édgar Villalba y Ricardo Ricciardi están acusados también por alteración de datos relevante para la prueba.