Así también, resaltó que el ejercicio del periodismo no está exento de amenazas, agresiones y peligros. “La prensa, aún con sus debilidades, cumple un rol esencial para apuntalar la convivencia democrática”, sentenció.
El cardenal recordó también a Santiago Leguizamón, quien hace 33 años fue asesinado e instó a los periodistas a ser inclaudicables en el ejercicio ético de la profesión.”El ejercicio del periodismo es sin dudas exigente. Su labor de investigar, de informar, requiere el rigor de la verificación, de la ecuanimidad, de la independencia”, escribió el cardenal.
Agregó que el compromiso profesional con la verdad “es arduo, no siempre es fácil, por factores internos y externos que influyen en su trabajo cotidiano”.
“Vivimos tiempos difíciles en el mundo y en el país”, sostuvo.
Señaló que la crisis de valores, la manipulación de la verdad, la velocidad de las plataformas digitales que construyen verdades alternativas, distorsionadas conforme a intereses particulares y/o de grupos de poder, desorientan a la ciudadanía.
Mencionó que no siempre el auditorio está en condiciones de discernir la veracidad de las avalanchas de informaciones que circulan en las diversas plataformas y redes de difusión digital.
“En este contexto, es aún más relevante el trabajo del periodista al servicio de la sociedad. La ciudadanía necesita encontrar referentes y fuentes confiables de información”, aseveró.