El cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, cuestionó que la catequesis pueda reducirse a la transmisión de conocimientos religiosos y advirtió sobre la necesidad de que exista coherencia entre lo que se enseña y la vida cotidiana.
“Lo que enseñamos con los labios debe estar sostenido por el testimonio de la vida”, afirmó ayer durante la misa de clausura del Congreso Internacional de Catequesis que se realizó en el colegio San Cristóbal de Asunción.
Sostuvo que la catequesis debe formar verdaderos discípulos y no solamente personas con conocimientos sobre Jesús. “La catequesis no forma solamente personas que saben cosas sobre Jesús; forma discípulos que procuran vivir como Él”, expresó. El purpurado también remarcó que la formación cristiana debe ser permanente y abarcar distintos ámbitos de la vida.
“La Iniciación a la Vida Cristiana, la IVC, debe ser integral, permanente y transversal”, señaló, al destacar la importancia de la familia, la comunidad, la liturgia, la formación humana, la caridad y el compromiso social. En otro momento, pidió a los catequistas mantenerse vinculados con la oración y la vida espiritual, más allá de los métodos y herramientas disponibles.
“Los métodos, materiales y tecnologías son importantes, pero nada sustituye la oración, la Palabra de Dios, la Eucaristía y la comunidad”, afirmó.
Enfatizó en la protección de niños, niñas y adolescentes dentro de las comunidades religiosas e instó a los catequistas a promover “una verdadera cultura del cuidado”, permanecer atentos ante señales de abuso o maltrato y comunicar responsablemente cualquier situación a través de los canales correspondientes.
Ante los cambios tecnológicos y culturales, el purpurado pidió anunciar el Evangelio sin que se modifique la esencia del mismo.