Durante la homilía dominical en la Catedral Metropolitana de Asunción, el cardenal Adalberto Martínez recordó el rol fundamental de los catequistas en la parroquia como sostén evangelizador de la Iglesia.
“La vocación de piedad de los catequistas se recuerda en los evangelios con la conocida exhortación de Jesús a san Pedro: ‘Apacienta a mis ovejas’. Con estas palabras se refiere al papel de los pastores que predican la palabra de Dios”.
El cardenal también recordó la importancia de evangelizar desde temprano a los niños, recordando la cita bíblica: “Dejen que los niños se acerquen a mí”. Destacó que los catequistas son los verdaderos puentes entre la Iglesia y los niños para acercarlos a los sacramentos de iniciación. Es indispensable fortalecer en todas nuestras comunidades la catequesis para que puedan desarrollarse en el entorno adecuado y pueda transmitirse el mensaje de Cristo a los miembros más pequeños pero más valiosos de la familia, recordó Martínez.
ALIMENTO PARA EL ALMA. Así como es importante sostener el cuerpo con el alimento, el cardenal indicó en su homilía la importancia de brindar a los hijos el alimento de vida que es la palabra de Dios. “La catequesis no consiste solamente en preparar para recibir un sacramento, sino de acompañar en el proceso, para que la persona se integre a la comunidad”, expresó.
FAMILIA. La catequesis familiar, por lo tanto, mencionó Martínez, es igual de importante. De hecho, la catequesis no reemplaza al papel formador de la familia, sino lo acompaña. “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, recordó el arzobispo. Y añadió que las familias son las piedras vivas donde Cristo sigue fundando su Iglesia.
El cardenal concluyó con el ejemplo de la beata María Felicia Chiquitunga, quien en vida fue un verdadero ejemplo de catequista que fomentó el Evangelio, un legado que perdura hasta hoy.