En la Misa por celebración del aniversario 489 de Nuestra Señora de la Asunción realizada en la Catedral Metropolitana presidida por el cardenal paraguayo Adalberto Martínez, el arzobispo señaló en su homilía que existen muchos sectores vulnerables en el país y que viven oprimidos por injusticias.
“María Santísima no contempla esta lucha desde lejos y acompaña especialmente a quienes sufren los males que golpean a nuestro país:Los niños y jóvenes violentados y abusados; víctimas de la trata de personas; los campesinos y los pueblos indígenas expulsados de sus propias tierras; los enfermos que padecen grandes dolores en el cuerpo y en el alma; y quienes viven oprimidos por injusticias que claman al cielo”, lamentó.
Durante la celebración litúrgica, el cardenal cuestionó a los gobernantes afirmando que utilizan el poder para sus beneficios.
“Estas palabras tienen una profunda dimensión social. Dios escucha el clamor de los pobres, defiende la dignidad de los pequeños y cuestiona a quienes utilizan el poder para su propio beneficio”, enfatizó.
Además reflexionó sosteniendo que no se puede celebrar la Fundación de Asunción olvidándose de los padecimientos de la nación.
“Por eso, no podemos celebrar la Asunción mirando solamente hacia el cielo y olvidándonos de los dolores de la tierra”, detalló.
El religioso mencionó que María está junto a las familias que buscan refugio, consuelo y justicia, pero muchas veces los ciudadanos solamente encuentran puertas cerradas.
“Puertas cerradas, respuestas tardías y una dolorosa indiferencia. No podemos permanecer indiferentes, porque cuando una persona es humillada, utilizada o abandonada, toda nuestra sociedad resulta herida”, agregó.
Desigualdad y corrupción
En otro punto de su homilía, Martínez lamentó la desigualdad y la corrupción que atraviesa Paraguay con múltiples falencias que afectan especialmente a los sectores más vulnerables.
“El cántico de María nos interpela ante el hambre, la falta de medicamentos, la desigualdad, la corrupción, la violencia y la ausencia de oportunidades. Nos invita a preguntarnos si nuestras decisiones y nuestras instituciones están verdaderamente al servicio del pueblo, principalmente de los más vulnerables. El poder, según el Evangelio, no es privilegio ni dominio: es responsabilidad y servicio”, señaló.
En sus oraciones a María sostuvo que “su Magníficat nos llama a construir una sociedad en la que nadie sea abandonado, donde los bienes lleguen a todos y las autoridades trabajen con honestidad por el bien común”.
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Por último recordó las palabras y un mensaje del papa Francisco.
“La Asunción nos recuerda que el mal, el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra. La última palabra pertenece a Dios, y esa palabra es vida, justicia, resurrección y gloria. Como enseñaba el papa Francisco: «No se dejen robar la esperanza”, finalizó.
Durante los nueve días de preparación, el Santo Rosario se rezará diariamente a las 18:20, mientras que la Santa Misa será celebrada a las 19:00 con la participación de obispos y sacerdotes.