Pobreza, hambre, malnutrición, falta de acceso a salud y educación, trabajo infantil, violencia familiar, abuso sexual, explotación, trata y abandono forman parte de las duras realidades que golpean a la infancia, denunció ayer el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción.
Esto durante la misa en la Catedral Metropolitana de Asunción por el Día del Niño, ocasión en que reclamó una respuesta firme de toda la sociedad para proteger la vida y dignidad de los menores.
Con referencia a los Niños Mártires de Acosta Ñu, al cumplirse 157 años de aquella batalla, el arzobispo expresó que “desde su memoria levantamos nuestra voz: ¡No más guerras, no más muerte de inocentes!”. Advirtió, sin embargo, que actualmente existen “otras guerras igualmente crueles y cruentas” en las que los niños siguen siendo víctimas.
También manifestó especial preocupación por las agresiones que ocurren dentro de las familias, “precisamente allí donde los niños deberían sentirse más seguros, amados y protegidos”.
Protección. El purpurado sostuvo que los adultos deben “prevenir, escuchar, acompañar, denunciar responsablemente y actuar con decisión” ante cualquier amenaza contra los menores.
Asimismo, reclamó garantizar sus derechos fundamentales. “No podemos ofrecerles solamente las migajas de estos derechos, sino todo lo necesario para que crezcan con dignidad, amor y esperanza”, afirmó, al mencionar el derecho al pan, la salud, la educación, una vivienda digna y una familia protectora.
El cardenal hizo estas reflexiones durante la peregrinación de monaguillos, realizada en homenaje a san Roque González de Santa Cruz por el 450º aniversario de su nacimiento. Recordó que el primer santo paraguayo también fue un niño de Asunción y destacó que su camino de santidad comenzó desde la niñez.
Llamó a la familia, la Iglesia, la escuela, el Estado y toda la sociedad a trabajar unidos para crear ambientes sanos y seguros. “Como la mujer cananea, tenemos que convertirnos en la voz de los niños que no pueden defenderse”.