El ingeniero Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), advirtió que las normativas salvaguardas de la Unión Europea impactará en las barreras y limitaciones para la exportación de granos de soja y que si no se flexibilizan las medidas no ve que sea factible la comercialización con la Unión Europea.
“La más importante tiene relación con la segregación física del producto que pretendía implementar la Unión Europea y eso es de un cumplimiento casi imposible, o por lo menos muy difícil”, dijo al referirse a la Reglamentación 1115.
Explicó que el negocio global de granos funciona mediante la mezcla de la soja en silos, lo que hace inviable separar físicamente cargas de distintos productores. Atendiendo que la reglamentación prohíbe productos que sean de zonas deforestadas, por lo que se debe contar con una trazabilidad.
“Ellos pretenden que no se mezclen. Nuestra preocupación es que si esto no se flexibiliza por parte de la Unión Europea, va a ser muy difícil poder hacer negocios con ellos”.
En cuanto al impacto actual, indicó que Paraguay prácticamente no exporta soja en grano a la Unión Europea, aunque sí envía derivados como harina de soja, tanto de forma directa como indirecta a través de Argentina, que es el principal mercado para el país, debido a que concentra el 80% de las exportaciones.