La transición demográfica que atraviesa Paraguay está modificando aceleradamente la estructura de la población y plantea nuevos desafíos para las empresas, que deberán adaptar sus estrategias de inversión, empleo y productividad para mantenerse competitivas en las próximas décadas.
Así lo afirmó Claudina Zavattiero, especialista en Programas de Datos y Dinámicas de Población del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), durante su participación en el XVIII Congreso Internacional de RSE y Sostenibilidad de la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC), donde presentó la ponencia Inteligencia demográfica para anticipar el futuro del trabajo y la sostenibilidad.
La especialista destacó que los datos poblacionales constituyen una herramienta estratégica aún poco aprovechada por el sector privado, pese a que permiten anticipar tendencias de largo plazo y reducir riesgos en la toma de decisiones.
“Si queremos mejores inversiones, ser más competitivos, más productivos y sostenibles, tenemos que entender qué está cambiando en la población”, sostuvo.
CRECIMIENTO ACELERADO. Uno de los principales cambios que enfrenta Paraguay es el acelerado proceso de envejecimiento poblacional. Zavattiero explicó que mientras los países europeos tardaron cerca de un siglo en duplicar la proporción de personas mayores de 60 años, América Latina y Paraguay atravesarán ese proceso en apenas tres décadas. “Paraguay ya inició su proceso de envejecimiento. No es algo que ocurrirá en el futuro, ya está sucediendo”, enfatizó.
La experta recordó que la estructura demográfica del país cambió profundamente en los últimos 75 años. Mientras en 1950 predominaba una amplia población infantil y juvenil, actualmente la base de menores de 15 años se está reduciendo y aumenta el peso relativo de la población en edad de trabajar.
Este fenómeno genera lo que se conoce como bono demográfico, una oportunidad única para impulsar el crecimiento económico mediante inversiones que aprovechen la mayor proporción de personas en edades productivas, apuntó Zavattiero.
Sin embargo, la experta advirtió que esta ventana de oportunidad tiene fecha de caducidad.
”Las proyecciones indican que para 2050 Paraguay contará con una población considerablemente más envejecida y con una menor cantidad de jóvenes”, asegura.
IMPACTO EMPRESARIAL. Zavattiero señaló que las empresas no pueden seguir tomando decisiones basadas en la realidad demográfica de hace dos décadas, ya que los cambios en la estructura poblacional modifican tanto los mercados de consumo como la disponibilidad de mano de obra. Como ejemplo, mencionó el caso de las industrias que producen pañales. Mientras históricamente el mercado estuvo orientado a niños, el envejecimiento poblacional está impulsando una creciente demanda de productos para adultos mayores.
“Las inversiones que no incorporen inteligencia demográfica serán más costosas, menos efectivas y generarán menores retornos en el tiempo”, afirmó.
La especialista indicó además que Paraguay comenzará a perder volumen de población joven, por lo que el crecimiento económico dependerá cada vez más de la productividad de los trabajadores disponibles y de la capacidad para preservar y desarrollar el capital humano.
MAS MUJERES. Otro de los cambios destacados durante la exposición fue el aumento de la participación femenina en el mercado laboral. Aunque la brecha respecto a los hombres se redujo en comparación con décadas anteriores, aún persisten diferencias importantes.
Las proyecciones muestran que en los próximos años continuará creciendo la participación de las mujeres en la fuerza laboral, mientras que el conjunto de trabajadores irá envejeciendo progresivamente.
Este escenario implicará nuevos desafíos para las organizaciones, especialmente en las empresas familiares, donde actualmente conviven hasta tres generaciones dentro de una misma estructura laboral.
Para Zavattiero, comprender estas transformaciones será fundamental para diseñar políticas empresariales más eficientes y sostenibles, capaces de responder a las necesidades de una población que cambia rápidamente.
- “Hoy estamos viviendo una transición histórica. Si no vemos hacia dónde va la población paraguaya, estaremos tomando decisiones a ciegas”, concluyó. 2050 será el año en que Paraguay contará con una población más envejecida y con una menor cantidad de jóvenes.