29 nov. 2025

Caos en el tráfico, motocicletas y un pésimo transporte público

El caos cotidiano del tránsito en Asunción y su área metropolitana, que debe soportar la población no es una realidad que aparente tener una pronta solución. Pese a los discursos, y las promesas de grandes obras de acceso rápido, los datos afirman que cada ciudadano, ante la falta de soluciones, resuelve su problema de movilidad de la manera que le es posible. Y, mientras el transporte público continúa castigando al usuario con reguladas y pésimo servicio, se observa la proliferación de motocicletas en todas nuestras ciudades.

Datos de un sondeo realizado en 2022 por la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial señalaban que el 90% de los motociclistas utilizan la motocicleta principalmente para trabajar. Según opinión de la Agencia, incluso realizando ajustes al servicio del transporte público, es decir, mejorándolo, sería escasamente probable que se produjera un descenso del uso de motocicletas, pues quienes las utilizan dependen de dicho transporte para realizar sus labores.

Mencionan asimismo que las reguladas del transporte público, que ya son parte de nuestra realidad cotidiana, sí inciden en la decisión de un cada vez mayor número de peatones que deben buscar alternativas de movilidad, pues tienen la exigencia de llegar a tiempo a sus lugares de trabajo o estudio.

La situación de caos tiene a su vez otra consecuencia y son los accidentes de tránsito. Según la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial, el 59% de las víctimas fatales en accidentes de tránsito corresponden a motociclistas, mientras que el 77% de los casi 12.000 lesionados en siniestros viales son conductores o acompañantes de motocicletas.

Desde la Comuna de Asunción a su vez advierten sobre el mismo problema, y hace unas semanas, al presentar una campaña de concientización, refirieron que el 50% de los motociclistas heridos no utilizaban casco en el momento del accidente. Este dato pone en evidencia dos debilidades del sistema: falta de educación vial y mejorar los controles.

Los accidentes en general, y fundamentalmente los de motocicleta, estos últimos en particular en el último lustro ha comenzado a suponer una gran presión sobre el presupuesto público en salud. Como es sabido, los accidentes en motocicleta generan un alto costo para el Estado, por lo que cuesta cada persona accidentada, esto sin mencionar las secuelas físicas, psicológicas y económicas que afectan posteriormente a las familias.

Por todo esto, el control en la calle debería ser riguroso, se deben aplicar las ordenanzas y aplicar las sanciones a quienes no utilizan el casco protector.

Otro dato a tener en cuenta proviene del Banco Mundial, que señala que los accidentes de tránsito siguen siendo la principal causa de muerte de niños y jóvenes de 5 a 29 años a nivel mundial, y que el costo de los accidentes de tráfico representan entre el 3% y el 6% del PIB de la región.

En el Conversatorio de Transporte Público y Movilidad en la Universidad Católica de Asunción, surgió un elemento que completa la reflexión sobre los accidentes: el crecimiento urbano que resulta notorio (el 34% de la población del país vive en el área metropolitana de Asunción y diez municipios más) no estuvo acompañado de un mejoramiento del transporte público. Y este, al ser tan deficiente y no cubrir las necesidades mínimas de la población, pues no es cómodo ni eficaz, colabora también en el aumento de los accidentes.

La falta de un sistema de transporte público moderno empuja a las personas hacia el uso de las motocicletas, y recordemos que son motociclistas el 59% de las víctimas fatales en accidentes de tránsito.

En el conversatorio se había reflexionado asimismo sobre el hecho de que la falta de movilidad dificulta a los ciudadanos para conseguir empleo, o poder presentarse en los puestos laborales a tiempo, y se recordó la problemática de los ciudadanos en días de lluvia, cuando deben esperar tres a cuatro horas para llegar a sus lugares de trabajo o sus hogares.

Resolver todos estos problemas redundará en el bienestar de la población, y trabajar por mejorar la calidad de vida de la gente es obligación de las autoridades y funcionarios.

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