17 mar. 2026

Reforzar e intensificar la lucha contra el crimen organizado

La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en la ciudad de Santa Cruz, Bolivia, en un importante operativo conducido por la Policía de aquel país es un logro. A Marset se lo señala como líder del primer cártel de narcotráfico uruguayo, y en nuestro país se desempeñaba como el cabecilla de una red de tráfico de cocaína hacia Europa. La detención de uno de los prófugos más buscados por la DEA de los Estados Unidos debería motivar a nuestras autoridades a intensificar aún más la lucha contra el crimen organizado.

El narcotraficante uruguayo Sebastián Marset ya se encuentra recluido en una cárcel de máxima seguridad en los Estados Unidos, donde enfrentará un proceso federal. En mayo del 2025, la Administración Trump lo había señalado formalmente por lavado de dinero y había ofrecido una recompensa de 2 millones de dólares por información sobre su paradero.

Una de las interrogantes respecto a Marset gira alrededor del hecho de que en tan escaso periodo de tiempo haya pasado del narcomenudeo a ser considerado como el “gerente de la hidrovía”, pues en 13 años pasó de ser un estibador de marihuana en Uruguay a ser dueño y señor del tráfico de cocaína boliviana al continente europeo.

Se sabe que se inició en el narcotráfico como bracero de las cargas que transportaba Juan Domingo Viveros Cartes, alias Papacho.

En 2013, con apenas 22 años tuvo su primera condena en Uruguay luego de ser detenido en el Operativo Halcón, en el que se incautaron de 137 kilos de marihuana y unos pocos gramos de cocaína. Recluido en el Penal de Libertad de Uruguay, tuvo contacto con integrantes del Primer Comando Capital (PCC) y otras organizaciones criminales y se presume que tuvo vínculos con la mafia italiana denominada La Ndrangheta, según algunas investigaciones.

Luego de ser liberado se cree que Marset comenzó a organizar la estructura de sus negocios ilegales en Paraguay y luego en Bolivia. Aquí, fue la cabeza de una red de tráfico de cocaína hacia Europa, operando junto a Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico, quien actualmente también está detenido.

Se presume que Marset traficaba cocaína de Perú y Bolivia a nuestro país, vía la ciudad de Bahía Negra, en el Departamento de Alto Paraguay, con ayuda de narcoavionetas que aterrizaban en Presidente Hayes, desde donde transportaban la droga a bordo de camiones en Mariano Roque Alonso, Limpio y Luque, donde se contaminaban cargas de arroz, soja y otros productos, que luego iban a los puertos de Paraguay para ir al continente europeo y africano.

Marset fue detenido en setiembre del 2021 en Dubái tras intentar ingresar a Emiratos Árabes Unidos con un pasaporte de contenido falso, entonces decidió gestionar un pasaporte de emergencia uruguayo para abandonar Dubái. Posteriormente con el operativo A Ultranza la organización comienza a resquebrajarse

Precisamente cuando se dieron a conocer los detalles del operativo A Ultranza, la sociedad paraguaya comenzó a dimensionar los alcances del poder del narco y del crimen organizado, así como los graves niveles de infiltración en las instituciones del Estado. El hecho de que el narcotraficante estuviera en posesión de un pasaporte paraguayo y luego gestionara uno de emergencia del Uruguay habla claramente de las debilidades del sistema.

Asimismo, se debe investigar y aclarar los alcances del negocio del lavado de dinero que ha ido avanzando sobre las actividades musicales, de gastronomía y el fútbol. Se debe recordar que Marset fue futbolista del club Capiatá durante la presidencia del senador Erico Galeano, quien recientemente fue sentenciado a 13 años de cárcel por lavado de dinero y asociación criminal.

Ya no se puede permitir que el crimen organizado se instale en el país y se siga aprovechando de la debilidad de nuestras instituciones, ya no más lavadores de dinero que comprometen a políticos, funcionarios, proveedores del Estado y parlamentarios. Un primer fundamental e ineludible paso deberá ser asumir más seriamente la tarea de controlar las rutas del narco, en los puertos, en las fronteras y en el aire.

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