La Basílica Santuario de Caacupé fue escenario este domingo de la celebración del Jubileo Franciscano por los 800 años del Tránsito de San Francisco de Asís, donde recibió a cientos de fieles que peregrinaron desde Tupãsy Ykua.
La jornada reunió a cientos de fieles que peregrinaron desde Tupãsy Ykua, acompañando una reliquia de primer grado del santo, antes de participar en la solemne eucaristía presidida por el obispo de la Diócesis de Caazapá, monseñor Marcelo Benítez.
Durante su homilía, el prelado invitó a que la celebración del “Perdón de Asís” no se limite a un acto de devoción, sino que se traduzca en un compromiso real con la reconciliación, la paz y el servicio a los demás.
“La gracia del perdón nos interpela y nos obliga a asumir actitudes conforme al don recibido”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que los cristianos están llamados a convertirse en portadores de esperanza en una sociedad marcada por la violencia.
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“También a nosotros se nos pide hoy hacernos portadores de la alegría del perdón para una sociedad angustiada por la violencia y una cultura de la muerte”, expresó.
Al recordar el origen del “Perdón de Asís”, Benítez explicó que San Francisco obtuvo del papa Honorio III una indulgencia extraordinaria para todos los fieles arrepentidos y destacó que el santo “no pidió años, sino almas”, porque su mayor deseo era que todos pudieran experimentar la misericordia de Dios.
El obispo exhortó a los fieles a trabajar por el bien común desde la reconciliación y el servicio. “Preocupémonos por la salvación de nuestros hermanos y trabajemos por la reconciliación y la paz”, manifestó.
Al concluir la celebración, recordó que el verdadero sentido del Perdón de Asís consiste en transformar la vida personal y comunitaria.
“Es esta y no otra la verdadera fiesta del perdón: la fiesta de la vida que vence a la muerte, del amor que aniquila la violencia y de la misericordia que genera nueva esperanza”, concluyó.