Saira Baruja @sairabaruja
Stefanie Céspedes @BetiStef
Las personas con discapacidad son las que más sufren las carencias de estructura de la basílica de Caacupé, que cada año recibe a miles de fieles pagando promesas y trayendo pedidos a la Virgencita Azul.
La falta de rampas y accesos especiales para personas en silla de ruedas, enfermos, adultos mayores y quienes utilizan bastones es un tema pendiente de la Iglesia, como ellos mismos lo asumen.
“Se torna más difícil el ambiente para personas con discapacidad a causa de la cantidad de visitantes. Para la venida del Papa solicitamos la construcción de rampas, pero lastimosamente no se pudo”, comentó el padre Arnaldo Godoy, rector general del santuario.
Actualmente ya existe un proyecto para implementar estas mejoras, incluso, antes de las próximas festividades marianas del 2016.
Los primos Rubén Gómez y Víctor Valdés caminaron 130 kilómetros desde Nueva Italia junto a su padrino Adrián González, quien en silla de ruedas pide cada año por su salud y la de toda la familia. Este año, como los anteriores, el objetivo es agradecer, renovar la fe y pedir la bendición de la madre de Jesús.
Silvia Sánchez, madre de José Leandro (de 14 años), comentó que vienen a agradecer y pedir a la Virgen por la salud del pequeño todos los años. El adolescente, desde su silla de ruedas disfruta la travesía que se realiza en vehículo y en la que participan casi todos los miembros de la casa.
“Por él venimos todos los años. Pidiendo que con su tratamiento mejore su salud. Él (José Leandro) es grande y ya no podemos peregrinar cargando su silla de ruedas”, comentó la mujer.
Por su parte, Ramón Barreto, periodista de Coronel Oviedo, quien con bastones ortopédicos cubre la festividad mariana desde hace más de 15 años, acompañando a la Virgen Peregrina se vio en la obligación de conocer cada espacio accesible del santuario.
“Aprendí a ser caradura y buscar accesos donde haya rampas. Yo, más que nadie necesito esa agilidad en la movilidad para poder informar”, explicó el comunicador.
¿Cómo llegar al Santuario?
Pero el problema principal no se da en los accesos a la explanada, ya que en las calles que rodean la basílica se pueden ver varias rampas. La situación se torna complicada cuando se intenta ingresar al santuario y cumplir con la misión de todo peregrino: tocar la piedra del altar de la Virgen.
Desde la explanada las personas con discapacidad no pueden ingresar hasta el santuario, donde predominan las empinadas escaleras.
Pero el ingreso sí es posible por el acceso ubicado sobre la calle Concepción, pasando por la calle Juan E. O’Leary.
“Allí se puede pasar en vehículo, pero con autorización previa de los policías que controlan la zona”, dijo el presbítero.