Fuertes llamados sobre la precarización laboral, los privilegios de las elites, la injusticia, la corrupción estatal, la crisis económica y la falta de acceso a la salud, además del reclamo por la protección de la vida, el medioambiente y los pueblos indígenas fueron lanzados durante el Novenario de la Virgen de Caacupé 2025.
Las homilías de obispos y sacerdotes a lo largo de la festividad religiosa coincidieron en denunciar que “el pueblo no ve ni una mejoría” y que la sociedad sigue marcada por la desigualdad, el abuso de poder y la impunidad.
De esta manera, la Iglesia católica paraguaya sentó los delineamientos de su labor pastoral del 2026 centrada en la solidaridad y el compromiso social, siendo el tema: El bien común, “Denles ustedes mismos de comer”.
Advirtieron sobre el creciente empobrecimiento, la falta de acceso a la tierra y la persistente concentración de la riqueza, mientras denunciaban los desalojos indígenas y la indiferencia ante la “injusticia, corrupción y nepotismo” que benefician a elites privilegiadas. En las jornadas siguientes, se insistió en la gravedad de la desigualdad, la violencia y el deterioro ambiental, señalando que los agronegocios “mata la tierra” y reclamando un cambio profundo en el modelo económico. La crisis de la salud pública marcó el sexto día, con denuncias de falta de insumos y negociados. Luego, el cardenal Adalberto Martínez destacó la responsabilidad moral de los poderosos y la necesidad de construir un sistema previsional más inclusivo. Mons. Ricardo Valenzuela cerró la festividad con la advertencia tajante: La corrupción destruye la sociedad y agrava el “triste estado de cosas” que vive el país.