“Utilizan al PCC de Brasil, Primer Comando Capital, utilizan a organizaciones argentinas y paraguayas que hacen secuestros, robos o trafican droga. Y ellos compran y lavan dinero”, aseguró Bullrich en un foro del Encuentro Nacional de la Empresa (Enade) 2024, en Santiago de Chile.
La también secretaria de Estado de Argentina señaló que “utilizan a esas organizaciones como organizaciones que les hacen de pantalla, mientras ellos aparecen como comerciantes, o como empresarios en la zona”, aunque no insistió en la presencia de Hezbolá en Chile, como lo había afirmado la semana pasada.
“Y por eso quizás nosotros, argentinos, tenemos una sensibilidad especial, porque, la semana pasada, nuestro máximo tribunal penal de la Argentina acaba de dar un dictamen diciendo que Irán actuó en la Argentina como Estado terrorista. Y que su herramienta fue Hezbolá”, comentó.
“Pero esto mismo puede estar pasando con otras organizaciones, que están apareciendo con un nivel de sofisticación y de planificación típica de antecedentes ligados a las Fuerzas Armadas”, agregó Patricia Bullrich. EFE
datos. La presencia de Hezbolá en Latinoamérica está documentada desde la década de 1990. La organización, que controla el sur del Líbano con el apoyo de Irán, se ha expandido por todo el mundo al abrigo de las comunidades libanesas fruto del éxodo que provocó la guerra civil entre 1975 y 1990.
Al respecto, el experto en criminología Juan Martens explicó que la Triple Frontera es “una zona comercial donde se mueve muchísimo dinero, con muy completas infraestructuras y muy bien conectada con el resto del mundo”.
En Paraguay, las actividades de Hezbolá se han limitado hasta ahora al lavado de dinero y la financiación, recurriendo muchas veces a los tráficos ilícitos. Pero “si alguna vez la organización decidiese atentar, representaría un peligro gigantesco”, dice Martens.
La Policía Federal del Brasil ya había enviado informes a sus pares en Paraguay sobre investigaciones realizadas que hablan de la presencia del grupo terrorista en la Triple Frontera, específicamente en Ciudad del Este, lado paraguayo. El informe se realizó tras un operativo realizado en el Brasil, en noviembre del año pasado, donde se libró órdenes de captura contra un sirio y un libanés.