BRASILIA
El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro comenzó el martes a cumplir su pena de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado, después de que la Corte Suprema considerara que se agotaron los posibles recursos de apelación.
El ex mandatario (2019-2022) se encontraba desde agosto en prisión domiciliaria pero el sábado fue transferido a un complejo policial en Brasilia por “riesgo de fuga”, tras haber dañado su tobillera de monitoreo con un soldador.
El Supremo declaró “firme” la sentencia de Bolsonaro y de varios de sus ex subordinados procesados por la misma conspiración, según un documento del Tribunal obtenido por la AFP.
El Tribunal rechazó en noviembre un recurso contra la sentencia presentado por la defensa de Bolsonaro y consideró agotado el tiempo para un nuevo recurso.
El líder conservador, de 70 años, cumplirá su pena en el complejo de la Policía Federal donde está ahora.
Allí estará recluido en un espacio especial, una habitación pequeña con un frigobar, aire acondicionado y un televisor.
PROBLEMAS DE SALUD. La Fiscalía de Brasil imputó en febrero al ex presidente y una treintena de colaboradores por varios delitos, entre estos golpe de Estado, tentativa de abolición violenta del Estado democrático de derecho y organización criminal armada.
La trama golpista por la que fue condenado consistió en poner en duda la validez de las elecciones de 2022 para declarar un estado de excepción e impedir la investidura del actual presidente, Lula da Silva.
El plan contemplaba incluso asesinar a Lula, según la
Corte Suprema. Pero no se consumó por falta de apoyo de altos mandos militares.
TOBILLERA QUEMADA. Luego de tres meses bajo arresto domiciliario, Bolsonaro quemó con un soldador el dispositivo de monitoreo, lo que precipitó su traslado a prisión preventiva el sábado.
La defensa del ex mandatario alegó que el incidente obedeció a un estado de “confusión mental” inducido por medicamentos, una explicación rechazada por la Corte.
Bolsonaro sufre secuelas de una puñalada que recibió en 2018 y toma varios fármacos para tratar complicaciones derivadas de esa herida en el abdomen.
La defensa solicitó en varias ocasiones que la Corte le conceda prisión domiciliaria por correr “riesgo de vida” en la cárcel, y ha anticipado que recurrirá la pena en instancias internacionales.
ANTECEDENTES. Se trata del cuarto ex presidente brasileño preso desde el fin de la dictadura militar en 1985.
Lula (2003-2010, 2023-actualidad) pasó 580 días detenido después de haber sido condenado por corrupción pasiva, pero la decisión fue anulada por falta de imparcialidad del juez y el izquierdista fue liberado en 2019.
Ese mismo año Michel Temer (2016-2018) fue encarcelado dos veces por obstruir un proceso por corrupción en su contra, pero en ambas ocasiones fue liberado a los pocos días. Y en abril de este año, Fernando Collor de Mello (1990-1992) pasó seis días en la cárcel por una condena por corrupción. La Corte Suprema le concedió luego arresto domiciliario considerando que el ex mandatario de 76 años sufre Parkinson y trastorno bipolar.