El escándalo del Banco Master en Brasil sigue generando preocupación en el sistema financiero local, ante el temor de que se replique en Paraguay. Ahora, advierten sobre algunos signos de alerta que se deben prestar atención, como la concentración de fondos públicos en uno o pocos bancos y el uso de los mismos.
En Paraguay, si bien son 16 las firmas que operan captando saldos públicos, la mayor parte de estos fondos están concentrados en solamente cuatro entidades.
Al mes de abril, el 72,7% de todos los saldos fueron depositados en el Banco Nacional de Fomento (BNF), en ueno bank, Sudameris Bank y el Banco Continental.
Al respecto, Liz Cramer, presidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), habló en entrevista con Telefuturo y señaló que los vínculos de los grupos económicos forman parte de un todo que debe analizarse siempre. No obstante, subrayó que el foco debería estar en que las instituciones financieras “cumplan debidamente sobre un marco regulatorio que está muy claro”, y que la supervisión analice la transparencia de los grupos económicos, la supervisión consolidada, y los temas de conflictos de intereses.
“Todo eso forma parte de un todo que está regulado, y una vez que está regulado obviamente tiene que estar supervisado. Entonces, más que las relaciones y los vínculos, el foco tiene que estar en el cumplimiento irrestricto de la normativa aplicable y en el continuo esfuerzo del organismo de control por velar que eso así sea”, expresó Cramer.
La ejecutiva sostuvo que cuando los controles fallan o no se aplican correctamente, el riesgo de fraudes en el sistema financiero aumenta y terminan afectando tanto a las entidades como a los clientes.
Dijo que pese a que Paraguay ya cuenta con regulaciones y organismos encargados de supervisar el sistema, aún se deben fortalecer los mecanismos de control, sobre todo en un escenario de evolución de las operaciones bancarias y de las nuevas tecnologías.
El presidente del Banco Familiar y de la organización Desarrollo en Democracia (DENDE), Alberto Acosta Garbarino, ya había alertado previamente sobre el manejo discrecional de los fondos de inversión y los modelos de negocios poco éticos en algunas firmas locales, así como de la relación cercana de sus figuras con políticos y autoridades de turno vinculadas a casos de corrupción.
Advirtió que si no se tienen en cuenta los errores del pasado, no se implementan medidas y no se realizan los controles pertinentes, algo similar podría ocurrir en el país, tal como se dio en el año 1995 con la crisis financiera.
“Siempre llama la atención que un banco crece muy rápido (…). Es una alerta que hay que mirar. Paraguay ya vivió una situación parecida en la década del 90. La crisis del 95 fue la combinación de personas aventureras que llegan a los bancos, sin experiencia, sin conocimiento de la banca, sin ética, y con controles de parte de las autoridades del Banco Central de esa época bastante flojos que permitieron”, expresó.
El Banco Master en Brasil, controlado por Daniel Vorcaro, afrontó problemas de liquidez que lo llevaron finalmente a la quiebra.
De acuerdo con el informe del Tribunal de Cuentas de la Unión, que también evaluó si el Banco Central había actuado de manera adecuada en su supervisión, la entidad financiera del vecino país utilizaba distintas maniobras para engañar a inversionistas y reguladores y ocultar fallas importantes en su balance.
Se trata de un caso que sacude las altas esferas, como jueces del Supremo, un gobernador y otras autoridades, en un año electoral en Brasil.