El presidente del Banco Familiar y de la organización Desarrollo en Democracia (DENDE), Alberto Acosta Garbarino, sostuvo que el escándalo por el Banco Master en Brasil –el mayor caso de fraude bancario en la historia del vecino país– es parecido a la crisis bancaria de 1995 en Paraguay, cuando un total de 11 bancos y 27 financieras tuvieron que cerrar, lo que afectó a 200.000 depositantes y costándole al país cerca de USD 137 millones. En una entrevista con Telefuturo, el empresario alertó especialmente sobre el manejo discrecional de los fondos de inversión y los modelos de negocios poco éticos en algunas firmas locales, así como la relación cercana de sus figuras con políticos y autoridades de turno vinculadas a casos de corrupción.
Advirtió que si no se tienen en cuenta los errores del pasado, no se implementan medidas y no se realizan los controles pertinentes, algo similar podría ocurrir nuevamente en el país.
Recordó que justamente, tras el escándalo en Brasil, el Banco Central de dicho país comenzó a aplicar medidas más estrictas de control y ajustes regulatorios para evitar que se repitan esquemas similares en su sistema financiero.
El presidente del Banco Central de Brasil, Gabriel Galípolo, por su lado, explicó que el principal problema del Banco Master fue la manera en la que utilizaba los recursos obtenidos a través de inversiones garantizadas. Dijo que la firma captaba dinero ofreciendo productos financieros respaldados por el Fondo de Créditos, un mecanismo similar a un seguro para los ahorristas, otorgando confianza a los inversores y permitiendo que la entidad reciba grandes cantidades de dinero.
Sin embargo, se detectaron malos manejos de los fondos y en el modelo de negocios.
Si bien reconoció señales de dificultades económicas y presión financiera, aseguró que tampoco implica una amenaza grave para todo el sistema financiero brasileño.
El economista Víctor Raúl Benítez detalló que las presuntas operaciones fraudulentas detectadas rondarían los 12.000 millones de reales o USD 2.200 millones, mientras que se estima que 1,6 millones de personas fueron afectadas. El Fondo Garantizador de Créditos de Brasil ya reembolsó cerca de 39.000 millones de reales por depósitos e inversiones.