Pobladores de la zona del Bañado Cará Cará, que viven a unos 600 metros de la avenida Costanera y 100 metros de Cañadón Chaqueño, manifiestan sentirse abandonados por la Municipalidad de Asunción. Aseguran que no fueron informados sobre ningún plan para afrontar los efectos de la crecida del Río Paraguay, y recuerdan además que se cierne sobre ellos la amenaza de ser desalojados.
Mabel Sosa, secretaria de la comisión vecinal Nueva Esperanza, contó a Última Hora que la última inundación que recuerda ocurrió en el 2022, en parte por el desborde de un canal ubicado en la zona.
“Lo primero le va a agarrar a toda mi gente del fondo. Este luego es el punto clave. Van a salir como 30 familias en la primera tanda. Lo que quiero y ese día si se puede es que asistan con una movilidad, porque siempre salimos como hormiguitas”, aseguró.
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Señaló que se requiere mayor seguridad y que el traslado a los refugios no los aleje demasiado de sus viviendas. “Nadie se quiere ir lejos de la zona de su casa, porque abundan los chespiritos y vos sabés que en agua ellos entran igual y llevan todo”, refirió.
El 13 de julio de este año, la Municipalidad de Asunción, a través de su Dirección de Gestión Ambiental, anunció la puesta en marcha de un proyecto piloto de recuperación del riacho Cara Cará, ubicado a unos 200 metros de donde viven los vecinos.
La Comuna indicó que buscaba reducir el riesgo de inundaciones e informó en aquel entonces que coordinó el retiro de cerca de ocho camiones llenos de basura, a unos 150 metros del área del riacho, en la zona de la laguna Cerrito.
El director de Gestión Ambiental, Máximo Barreto, dijo sobre el riacho que “presenta una grave degradación ambiental debido a la acumulación de basura, rellenos con tierra y escombros”.
Cada lluvia intensa, en este sentido, se vuelve un potencial peligro para los vecinos de la zona, atendiendo al taponamiento provocado por el vertido de escombros y residuos. La secretaria de la comisión vecinal resaltó que como organización ya realizaron numerosas denuncias y que ya no saben a quién recurrir.
“Muchas veces ya hicimos la denuncia, pero no nos hacen caso. Dejan todo acá (los escombros y residuos). Nosotros no tiramos basura ahí, tratamos de cuidar por el tema de la inundación o cualquier cosa, pero acá entran tractores, de todos lados, traen resto de ladrillos, escombros, ramas”, describió.
Añadió que los vecinos tomaron la iniciativa de coordinar trabajos de limpieza entre las distintas comisiones vecinales, pero los rellenos irregulares continúan. Las representantes, aunque agotadas, insisten en atención a los niños y ancianos, que se pueden ver doblemente afectados por la contaminación.
“Somos una zona muy olvidada por la Municipalidad. Todo lo que conseguimos hasta ahora es a pulmón”, dijo, y añadió que si no hubiese sido por la comisión vecinal, ahora no tendrían ni una plaza para los niños.
María Benítez, presidente de la comisión, expresó a su vez que el servicio de recolección brilla por su ausencia. Asimismo, subrayó que la realidad de los pobladores es ignorada por la Municipalidad de Asunción. Contó que recientemente el Centro Municipal N° 2 les consultó por la cantidad de familias ubicadas en la zona.
“Anticipándose la inundación, nos pidieron nuestra cantidad de familias. (...) Hasta ahora no tenemos retorno de un plan de trabajo. No nos llamaron. (...) Ellos no vienen a recorrer y toda mi gente te va a decir. Y es una pregunta que nosotros siempre nos hacemos y reclamamos en cada reunión. ¿Pero qué se hace? ¿Para qué tanto registro? ¿Para qué tanta actualización? Si no nos van a venir a ayudar como la gente. Nosotros no somos animales”, observó.
Desalojo
Benítez recordó por otro lado que desde finales de 2019, unas 88 familias afincadas en el lugar enfrentan una demanda por supuesta invasión impulsada por un ciudadano que exige el desalojo, pero no exhibe títulos de propiedad.
Los pobladores demandan una expropiación y pagar regularmente por la tierra donde aseguran que habitan desde hace más de 30 años.