Cuestionando la corrupción, la impunidad y el incumplimiento de las promesas de las autoridades, el obispo auxiliar de Asunción, monseñor Gabriel Escobar, advirtió que el poder, el dinero y la influencia no pueden estar por encima del bien común. “El Paraguay no pertenece exclusivamente a quienes tienen poder, dinero o influencia”, afirmó.
Esto durante la homilía por los 60 años de la misión evangelizadora del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en el país que se realizó ayer en el León Coundou.
Escobar sostuvo que la corrupción, el uso indebido de los bienes públicos y la falta de transparencia perjudican especialmente a los sectores más vulnerables. “No podemos permanecer indiferentes ante la corrupción, el uso indebido de los bienes públicos, la impunidad, la falta de transparencia y las desigualdades que debilitan la confianza entre los ciudadanos”, expresó.
El religioso también cuestionó a las “autoridades que suben, prometen y la mayor de las veces no cumplen lo que prometen”, manifestó. No obstante, instó a no resignarse ante esta situación y a asumir la responsabilidad de cambiar el rumbo del país.
En su mensaje, advirtió contra la utilización del poder para favorecer intereses particulares, grupos políticos o allegados. Explicó que el bien común no consiste en beneficiar a los propios, sino en garantizar condiciones dignas para todos. “No consiste en favorecer solamente a los nuestros, a los sociocuete, a nuestro grupo, a nuestro partido o a quienes piensan como nosotros”, señaló.
El auxiliar arquidiocesano remarcó que la fe cristiana exige una conducta coherente con la justicia y la honestidad, tanto en la función pública como en la vida cotidiana. Entre los compromisos de un cristiano, destacó que “no se vende a la corrupción, aunque la corrupción parezca un camino fácil para conseguir beneficios”, y pidió exigir honestidad a quienes ejercen la autoridad.
También llamó a superar la lógica del enfrentamiento permanente, de las pequeñas ventajas personales y de “los intereses particulares que terminan perjudicando a la mayoría”.
Asimismo, insistió en que la evangelización no puede limitarse a los discursos religiosos, sino que debe traducirse en acciones concretas frente a la pobreza, la desigualdad y la injusticia. ‘’Que nadie pueda decir que nuestros encuentros terminan en palabras hermosas, pero no producen frutos en la sociedad”.
- “No podemos hablar del amor cristiano mientras nos acostumbramos a que otros vivan sin lo necesario para vivir con dignidad’’. Mons. Gabriel Escobar, obispo auxiliar.