Entre las calles Presidente Franco y O’leary se encuentra una de las construcciones significativas que se realizaron en el siglo XX en nuestro país. El Palacete Duarte, una edificación que contiene la ambición y el progreso de un periodo de la historia en Asunción, se encuentra en un proceso de restauración que busca rescatar su valor como patrimonio cultural de la capital.
Actualmente, un equipo de alrededor de 12 obreros trabajan diariamente en el lugar, buscando, a medida que el proceso avanza, revertir el deterioro de la construcción. Según los trabajadores entrevistados, la obra lleva ya alrededor de dos años de ejecución, en parte por la complejidad que implica tratar con una estructura antigua que se encontraba “muy descuidada”, con termitas, paredes arrancadas, mucha suciedad y una imagen de relativo abandono.
De acuerdo con los trabajadores, la gravedad no llegó a significar un riesgo de derrumbe. Los trabajos, que incluyeron la modernización y una renovación de las cañerías y el sistema eléctrico, se realiza con la supervisión de los arquitectos Christian González y Florencia Moratal, al servicio de la empresa CG Estudio.
Consultado sobre los antecedentes históricos de este sitio, el historiador Herib Caballero recuerda que la casa fue construida en 1908 y que el constructor, José Marsal, fue un catalán que desarrolló a nivel local el estilo art decó durante este periodo.
El empresario argentino Pedro Duarte comenzó a proyectar esta construcción a comienzos del siglo XX. Según el historiador, es un lugar que “representa esa expansión comercial y económica de comienzos del siglo XX en el Paraguay”.
El historiador también destaca que el coronel Albino Jara (1877-1912), quien ejerció una presidencia provisional en el Paraguay entre enero y julio de 1911, residió en este lugar. “Él utilizó esa casa que estaba recientemente construida como residencia presidencial; después, queda en registro que también funcionó como imprenta”, recuerda Caballero.
Como indica el material “Arquitectura y construcciones” del Portal Guaraní, escrito por el arquitecto Jorge Rubiani, Marsal (encargado de la construcción del palacete) realizó además “numerosas obras, entre las que deben mencionarse el local para el Colegio Nacional (Asunción Escalada) y la residencia del ya mencionado Pedro Duarte”.
“El edificio, todavía sobreviviente en la esquina de O’Leary y Pdte. Franco, tuvo su primera “reforma” entre 1913 y 1914 “por inseguro” antes de alojar a la Imprenta Zamphirópolos. En el piso superior de la casa también residió el Cnel. Albino Jara mientras ejercía la presidencia de la República”, señala Rubiani en su material.
Símbolo de esplendor entre el pasado y el presente
De acuerdo con los obreros que operan actualmente en el palacete, entre los trabajos realizados se incluyen la restauración de una escalera interior y sectores con estructura original de mármol. Además, se hicieron mejoras en el área del entrepiso, compuesto por hierro y ladrillo, y se encontraron numerosas capas de pintura antigua, que solo pueden intervenirse una vez que se determina el color original del palacete, en caso de que el objetivo sea mantenerlo.
El historiador Herib Caballero destaca, por su parte, que el antiguo palacete, en un nivel simbólico, representa “a esa élite comercial que comenzó a hacer este tipo de construcciones para demostrar no solamente buen gusto y poder económico, sino también para buscar confort”.
“Eran construcciones modernas en ese momento, a comienzos del siglo XX, y representa todo movimiento arquitectónico revolucionario, con la incorporación de elementos que hasta ese momento no habían sido incorporados en las construcciones paraguayas”.
“Ahí está la obra de estos constructores catalanes representado por José Marsal, que era uno de los más requeridos por las personas que mandaban construir sus casas en ese momento”, detalla el historiador.
Actualmente, se prevé que unos 172 m2 del lugar sean usados como área comercial, y que otros 275 m2 funcionen como área comercial/administrativa.
La construcción pese a su esplendor, se encuentra en un sector inseguro de la ciudad, sobre todo durante horas de la noche. Las obras de cableado subterráneo, que se extendieron a lo largo de Pdte. Franco, provocaron que el itinerario de los buses que pasaban por la zona, se cambiara, lo que colaboró con que el paso de los peatones disminuyera.
Obreros del lugar informaron que se prevé reforzar la seguridad una vez que se inauguren las mejoras.