Las obras de la futura autopista elevada de Luque, una de las infraestructuras viales más ambiciosas del área metropolitana, marcaron un nuevo hito la semana pasada al completarse la construcción del pilote número 100. Esta cifra representa el 43% de las 233 fundaciones previstas para sostener el imponente viaducto que tendrá 3,6 kilómetros de extensión.
Según los datos técnicos proveídos por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), este nivel de progreso en las bases permite ir habilitando de manera sucesiva la edificación de los componentes superiores de la estructura. Actualmente, en lo que corresponde al denominado Tramo 11 del proyecto, el recuento oficial detalla la ejecución de 100 pilotes, 57 encepados, 44 pilas y 11 dinteles a lo largo del trazado.
Aunque gran parte de este trabajo inicial quedará oculto bajo tierra, desde la cartera de Estado enfatizan que estas estructuras son determinantes para garantizar la estabilidad y la durabilidad del viaducto a largo plazo.
Cada pilote cumple la función vital de transferir el peso de la futura plataforma hacia los estratos más resistentes del terreno. Para ello, se requiere un complejo proceso que incluye la perforación, el montaje de pesadas armaduras de acero y el vertido de hormigón mediante equipos especializados, todo bajo los estrictos ensayos continuos que dicta el Manual de Carreteras.
Una vez concluida, la autopista elevada contará con dos calzadas y dos carriles por cada sentido de circulación. Su diseño estratégico busca convertirse en la arteria principal de desahogo para más de 250.000 usuarios que diariamente sufren el colapso vial en uno de los corredores más transitados del Departamento Central. La obra es realizada mediante una APP y contempla una inversión total que asciende a los USD 180 millones.