El eventual acuerdo para la provisión de energía eléctrica a la futura planta de fertilizantes de Atome representaría un impacto financiero negativo para el Estado paraguayo y la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), según las proyecciones del ingeniero Pedro Ferreira, ex presidente de la empresa estatal.
El ex funcionario afirma que otorgar una tarifa preferencial a la firma extranjera generaría un agujero económico que alcanzaría los USD 750 millones en un periodo de 15 años, cifra superior a los USD 665 millones previstos en la inversión. Advierte que el costo técnico actual de la ANDE ronda los USD 45 por megavatio hora (MWh), una cifra que, según los propios estudios de la institución, se elevará irremediablemente a partir del 2030 por la necesidad de incorporar fuentes de generación más caras. Frente a esto, las pretensiones de Atome apuntan a pagar un promedio de apenas USD 30 por MWh por un bloque de hasta 250 megavatios.
Tomando un escenario conservador de 150 megavatios y un costo técnico proyectado de USD 50 por MWh, la ANDE asumiría una diferencia en contra de USD 20 millones por MWh hora entregado. “Si multiplicás 1,5 millones de megavatios por 20, te va a dar USD 30 millones que va a perder la ANDE por año”, detalló en conversación con ÚH.
ESTADO. El ex titular de la ANDE señala que a este millonario déficit operativo se suma de manera directa el lucro cesante para el Estado paraguayo. Al destinar este enorme bloque de energía de Itaipú a la industria en Villeta, el país dejará de percibir la compensación por cesión de energía que actualmente abona el país vecino. “En el momento en que vos empezás a retirar de Itaipú tu energía y ya Brasil no retira, el Brasil deja de pagarle al Estado paraguayo 12,5 dólares”, explicó Ferreira. Esta dinámica, calculada sobre el mismo volumen de consumo, representa otros 20 millones de dólares de pérdida anual. Sumando ambas variables, el impacto negativo total asciende a USD 50 millones cada año.
El ex titular de la ANDE advierte además sobre el grave error de cálculo diplomático que implica esta concesión tarifaria en la antesala de las negociaciones de los anexos de las binacionales. “Si nosotros valoramos poco nuestra energía, entonces no pretendamos que los países vecinos lo valoren mejor”, sentenció. Explicó que tanto Argentina como Brasil utilizarán este precio subsidiado como argumento, recordándole a Paraguay que llevar la energía 300 kilómetros hasta Villeta implica millonarios costos de infraestructura y pérdidas eléctricas del orden del 6% que no existen cuando la energía se entrega directamente en barra.
BAJO IMPACTO. Más allá de las cifras, el ingeniero cuestionó la justificación social del proyecto, desmitificando la creación masiva de puestos de trabajo en este tipo de industrias electrointensivas que operan con muy poco personal en planta.
Como alternativa a este posible golpe financiero para el Estado, el experto indicó que la solución debe provenir de las finanzas de la propia empresa y no del bolsillo de los contribuyentes paraguayos. Propone que la firma extienda sus plazos de financiamiento a 25 años para reducir sus cuotas operativas y poder abonar el precio real de la energía.