29 abr. 2026

Askarel para todos

Por Guido Rodríguez Alcalá

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Aunque modestas, las posibilidades electorales del Frente Guasu han aumentado después del último discurso de Horacio Cartes. Es que la acusación del mandatario recuerda a la del emperador: a Nerón se le quemó Roma y él les echó la culpa a los cristianos. Digo se le quemó porque no fue deliberado; no debemos ser injustos con Nerón ni con Cartes. A Cartes se le quemó la ANDE y les echó la culpa a los del FG.

Ahora vienen técnicos extranjeros para ver qué pasó. Sin necesidad de traerlos, ni de esperar a que vengan, mucho se podría avanzar en la investigación leyendo el diario Popular. Hace unos días, el Popular publicó un artículo sobre los asados de los funcionarios de la ANDE en el lugar del incendio. El Popu se basó en un video puesto en internet por los asaderos: allí se los ve cocinando en un generador transformado en parrilla. No se lo ve al intendentable Ricardo Meyer. Si se hace fuego donde hay un pajonal y una gran cantidad de postes de palma (los reemplazados por postes de cemento para el alumbrado público), no necesitamos explicaciones de la CIA, la Scotland Yard o la Interpol.

Además del incendio, hay otra cosa. Para transformar en parrilla el transformador (perdonen la redundancia), hay que derramar el aceite. Según informaciones, no se derramó solamente el aceite de uno, sino el de varios. No fue para el asado, sino para vender el cobre de los transformadores (G. 95.000 el de cada aparato). ¿Cuántos se carnearon en total? Es lo que tiene que decir la ANDE.

La entidad tiene un inventario de los transformadores del predio de San Lorenzo. Allí consta cuántos tienen el aceite tóxico llamado askarel; tóxico porque contiene PCB, un veneno muy activo, y que al quemarse puede convertirse en dioxina, un veneno muchísimo más activo (quizás el peor de todos). Como el askarel está prohibido en los países con conciencia ecológica, los transformadores más modernos no lo tienen y, por eso, el inventario deberá consignar cuáles son los aparatos del tipo más moderno y cuáles los del tipo peligroso. En los del segundo grupo, deberá distinguir entre los quemados, los carneados y los que no han sido alcanzados ni por el fuego ni por la rapiña.

Esto es indispensable para medir el daño provocado por la quemazón y saber cuánto queda por hacer para alejar el peligro definitivamente; o sea, para deshacerse de todo el aceite tóxico. Ese aceite es el problema, no los transformadores, que contienen hierro, cobre y silicio. Lo que se debe hacer es pasar el aceite a un contenedor seguro, de manera segura, y mandarlo adonde puedan eliminarlo, porque no puede seguir donde está. Esta información le debe la ANDE a la ciudadanía.

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