BUENOS AIRES/SÃO PAULO
El Gobierno argentino restó relevancia este martes al roce diplomático con Brasil luego de las acusaciones del presidente Javier Milei contra el Gobierno brasileño, durante su visita a San Pablo para apoyar la candidatura presidencial del derechista Flávio Bolsonaro.
“Son diferencias ideológicas, políticas, pero por lo menos Argentina nunca ha llevado esas diferencias al plano diplomático”, dijo en conferencia de prensa el vocero presidencial, Adrián Ravier.
“No es la idea que esto afecte las relaciones comerciales” bilaterales, añadió.
El sábado Milei participó en São Paulo de un acto para apoyar al candidato presidencial Bolsonaro durante el cual se refirió al presidente Luiz Inácio Lula da Silva como “presidiario” y “ladrón” y al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes como “basura calva”.
INSULTOS A AMBOS LADOS. Entrevistado luego por Radio Mitre de Argentina, Milei afirmó que el gobierno de Brasil, al igual que el de México y el Partido Demócrata estadounidense habían financiado una supuesta “campaña antiargentina”, aunque no aportó pruebas sobre esa acusación.
“Siempre hubo insultos de ambos lados”, sostuvo Ravier al relativizar el peso de los dichos presidenciales en la relación diplomática bilateral con Brasil.
Esto “no va a impactar en la parte diplomática”, insistió Ravier pese a que la cancillería de Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires por “las ofensas proferidas” por el mandatario argentino.
“Milei es un presidente líder de un movimiento que trata de llevar adelante ideas promercado, los Bolsonaro son amigos y colegas en esta idea, Lula se enfrenta a estas ideas y las diferencias están claras. Son parte de una cuestión ideológica y política”, agregó.
“LAMENTABLES INSULTOS”. En tanto, el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, calificó de “lamentables” los insultos de Milei y consideró que esa actitud “absolutamente grosera” perjudica a la propia Argentina.
“Mire, es lamentable, ¿no?, que el presidente de un país vecino, amigo, que incluso forma parte del Mercosur, perjudique a su propio país”, dijo Alckmin a los periodistas tras participar en un evento con empresarios brasileños y surcoreanos en São Paulo.
El vicepresidente subrayó que “un presidente no debe involucrarse en las elecciones de otro país”, ni “inmiscuirse en sus asuntos internos”, y menos hacerlo “de una manera grosera, absolutamente grosera”.
“Y, además, Brasil es el mayor comprador de Argentina. El mayor socio comercial de Argentina es Brasil”, recalcó el que fuera ministro de Industria y Comercio hasta abril pasado, cuando dejó la cartera para disputar la reelección como vicepresidente de Lula en los comicios de octubre.
Alckmin dijo también que las ofensas de Milei contrastan con el “momento óptimo” que vive el Mercosur, bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Bolivia finalizando su proceso de adhesión.
Citó entonces los acuerdos de libre comercio del Mercosur con Singapur, el grupo EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y la Unión Europea, este último después de más de 20 años de negociaciones.
Además de la condena oficial, el Gobierno de Lula ha actuado por la vía diplomática. Llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi.