Chebo González, arquitecto de 28 años, decidió encarar el abandono del microcentro de Asunción con coloridas y minuciosas ilustraciones. Movido en parte por la “impotencia de no poder hacer nada” al ver construcciones históricas deterioradas, Chebo recorrió barrios como La Encarnación, Sajonia, San Jerónimo y Rodríguez de Francia durante todo el mes de febrero, montado en su bicicleta.
Poniéndose en contacto con la ciudad de forma directa, el joven artista capturó más de 3.000 imágenes que retrataron, sobre todo casonas deterioradas.
“Para mí, las ciudades son como la representación física de la sociedad. Yo siempre fui muy inquieto tratando de mejorar mi entorno. Desde mi formación también siempre hubo proyectos para salvar la ciudad, pero siempre me quedaba con la impotencia de no poder hacer nada. Entonces este proyecto, Volver al hábitat, busca aportar para que se pueda salvar a la ciudad de alguna forma”, expresó el joven en contacto con Última Hora.
Su trabajo se distingue por una técnica minuciosa, sobre la fotografía original realiza un “calcado, que puede ser manual o digital y después eso, con distintos programas, se colorea, equipa y ambienta”.
Dichas obras, que van desde stickers hasta postales, cuadros e inclusive dibujos de casas para colorear son ofrecidas por su autor desde abril y en distintas ferias. Los materiales se realizan con papel de ilustración mate, con laminado resistente a la humedad.
Una de sus ilustraciones más populares corresponde al retrato de una casona de la calle Oliva, entre Colón y Montevideo.
La fotografía real muestra una estructura descuidada y antigua, pero en su ilustración, González le devuelve la vida a la fachada con un rojo cálido y molduras blancas y amarillas, con el detalle de una mujer que mira hacia la calle desde un balcón recuperado y un gato camina por la repisa de una ventana.
En otra obra, esta ubicada sobre la calle Haedo casi 14 de Mayo, Chebo usa colores intensos, entre púrpura, amarillo y turquesa para restaurar el lugar que actualmente está en deterioro y, como indicó el joven, hasta se utiliza como estacionamiento.
Gatos, flores, un ave y una mujer cerca de una bicicleta colaboran a reavivar el sitio en la ilustración.
“A esta y las demás (casas) pueden encontrarse exactamente en frente de la icónica Iglesia de la Encarnación.
Es notable como a pesar de ello no hay una intención de atender a la ciudad y su perfil urbano, solo relegar toda su historia al automóvil, usando la ciudad como un lugar de circulación y estacionamiento, no de recorrido peatonal para admirar el patrimonio, gozar de espacios nuevos o rehabilitados”, dice parte de la presentación de esta obra en la página de Instagram Coloralhabitat, desde donde Chebo difunde sus obras.
Las casonas retratradas datan de finales del siglo XIX y comienzos del XX, como explicó el joven.
“Asunción tiene la particularidad de que se trajo mucha arquitectura de afuera, en la época del Mariscal López. La que viene aquí es una arquitectura mucho de galerías, de los corredores al exterior, donde siempre se veía mucho al exterior.
En un momento, empezaron a venir las arquitecturas de ‘fachadas tapa’, que era justamente lucir todo al exterior, pero mantener por dentro la misma tipología; se descuidaba más el interior y se perdía también mucho de esa conexión con el exterior”.
“Saliendo de Central, te das cuenta de que las casonas están mejor cuidadas. Allá la gente usa las casas”. Chebo González, arquitecto.
Obras generan entusiasmo por la restauración
El proyecto artístico de Chebo González demandó un recorrido que comenzó con un mapa detallado y un itinerario que abarcó desde el microcentro hasta el barrio Obrero y el Puerto de Asunción.
El joven registró más de 3.000 imágenes, un volumen que lo obligó a subdividir el material por barrios, niveles de deterioro y ubicación geográfica (esquinas y centros de cuadras).
Solo en el barrio La Encarnación, su primer trabajo de revisión arrojó 650 fotografías, de las cuales seleccionó 300 en las que se notaba un estado crítico de abandono.
Chebo resalta que el deseo de exponer esta situación nace de un contraste que pudo notar en las casonas antiguas del microcentro y en las que se construyeron en otras ciudades del país. Aunque es de Lambaré cuenta que vivió en San Pedro y viajó por numerosos lugares del interior. Gracias a ello, notó que en lugares como Paraguarí o Pirayú, las casonas se mantienen en pie y se cuidan justamente porque se las sigue usando.
“Se nota la diferencia justamente porque la gente usa esas casas y entonces es muy notable cómo acá en la capital están absolutamente deterioradas porque no se usan”, apunta el artista.
En cuanto al impacto logrado hasta el momento en las ferias por la exposición de sus retratos, destaca el entusiasmo del público. “Siento que a la gente le gusta mucho y les llama la atención la posibilidad de hacer (la restauración). Como que se encariñan también de alguna forma. Con las ilustraciones ya adquiridas se van a la casa original y me mandan fotos porque encontraron el lugar o se fueron a buscar”, recuerda.
Observa, por otro lado, que el público también busca saber quiénes eran los ocupantes de las distintas casas. “Lleva a generar el impacto que justamente buscaba, que era que se conozcan también las casas”, valora.
Chebo proyecta llevar su obra a espacios como galerías de arte, donde pueda narrar la historia de cada pieza. Entre sus planes también contempla la edición de un fotolibro o una revista que funcione como álbum comparativo entre la ruina que fotografió y la vida que ilustró
“La intención de esto es mostrar de manera artística cómo podría ser la ciudad una vez dotada de simplemente cariño, que las obras puedan destinarse a las personas”.