16 may. 2026

AI alerta sobre leyes garrote contra organizaciones sociales en la región

La organización Amnistía Internacional presentó hoy un informe en el que señala que así como en Paraguay se aprobó la ley garrote, también otros países de América aprobaron normas que restringen a organizaciones civiles, generan autocensura y debilitan la democracia.

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Amnistía analizó las leyes anti-ONG de varios países.

Foto: Rodrigo Villamayor.

Amnistía Internacional presentó este lunes un informe mediante el cual advierte que en los últimos años diversos países de América han avanzado en la aprobación de marcos normativos dirigidos a “restringir, controlar y, en algunos casos, desmantelar a las organizaciones de la sociedad civil (OSC)”.

El documento titulado “Rompiendo el tejido social: el impacto de leyes restrictivas sobre organizaciones de la sociedad civil en las Américas”, señala que entre 2024 y 2025 países como Nicaragua, Venezuela, Paraguay, Perú, El Salvador y Ecuador adoptaron o reformaron leyes que, bajo argumentos de transparencia, seguridad nacional o supervisión administrativa, “imponen controles desproporcionados que afectan directamente la capacidad de las OSC para operar, acceder a recursos y defender los derechos humanos”.

Según el análisis, estas normas, conocidas como “leyes anti-ONG”, comparten patrones preocupantes que comprometen el derecho a la libertad de asociación, la libertad de expresión y la privacidad. Además, su implementación ocurre en contextos de “creciente concentración de poder, prácticas autoritarias y hostilidad hacia voces críticas”, lo que amplifica su impacto y profundiza el cierre del espacio cívico en la región .

El informe identifica que la aprobación de estas leyes estuvo acompañada por “discursos oficiales que describieron a las organizaciones como actores sospechosos’, ‘enemigos internos’, ‘antipatrias’ o ‘interferencias extranjeras’”, generando un ambiente de desconfianza social y fomentando la autocensura.

En el caso de Paraguay, la normativa aprobada es la Ley 7.363/2024, conocida como ley garrote, que establece el control, la transparencia y la rendición de cuentas de las organizaciones sin fines de lucro y fue reglamentada el 23 de octubre del año pasado

Asimismo, señala que muchas de estas normativas fueron aprobadas “sin consulta pública ni diálogo técnico o social adecuados” y contienen “definiciones amplias y confusas” que permiten su aplicación discrecional contra organizaciones críticas.

Lea más: Ejecutivo reglamenta ley garrote contra las ONG

Entre los principales mecanismos restrictivos, Amnistía Internacional menciona la imposición de registros que funcionan como autorización previa, requisitos administrativos “exorbitantes”, control del financiamiento, riesgos a la privacidad de donantes y beneficiarios, así como sanciones “desproporcionadas” que incluyen multas, suspensión o disolución de organizaciones .

El informe también advierte sobre la “criminalización de integrantes y personas defensoras”, mediante el uso de figuras penales vagas que permiten investigar o procesar a quienes forman parte de organizaciones sociales .

En cuanto a los impactos, las personas defensoras entrevistadas describen un entorno de “miedo, autocensura y retraimiento forzado”, junto con un deterioro en su capacidad de acompañar comunidades y defender derechos. Esta situación ha provocado un “debilitamiento acelerado del tejido social” en la región.

Amnistía Internacional concluye que estas leyes “no cumplen con los estándares internacionales” y constituyen “un ataque frontal a la libertad de asociación”, ya que buscan “controlar indebidamente la sociedad civil, silenciar la crítica y erosionar la rendición de cuentas” .

El informe subraya que proteger el derecho a la libertad de asociación es esencial para sostener sociedades libres y justas, y advierte que sin un entorno seguro para las organizaciones de la sociedad civil “no es posible sostener sociedades libres y justas”.

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