El politólogo argentino Marcelo Cavarozzi advirtió sobre el deterioro de la confianza ciudadana en las instituciones y los partidos políticos como uno de los principales riesgos para las democracias de América Latina. A su criterio, el peligro no se limita a una eventual concentración del poder, sino que también radica en que la sociedad termine perdiendo la expectativa de que la democracia pueda ofrecer soluciones concretas a sus problemas.
“El mayor riesgo es que la ciudadanía se convenza que en la democracia la lucha por el poder es una lucha por el poder mismo. Eso está ocurriendo en muchos países de América Latina”, expresó Cavarozzi al analizar los desafíos políticos de la región.
“El mayor riesgo es que la ciudadanía se convenza que en la democracia la lucha por el poder es una lucha por el poder mismo. Eso está ocurriendo en muchos países de América Latina”.
El académico considera que el debilitamiento institucional se produce cuando las instituciones dejan de tener relevancia para la ciudadanía y quedan desbordadas por el desapego social y las tensiones que surgen desde las propias bases de la sociedad.
Partidos bajo sospecha.
Cavarozzi también cuestionó la relación entre los partidos políticos y la sociedad latinoamericana, marcada por una creciente desconfianza hacia las organizaciones tradicionales.
Consultado sobre si los partidos dejaron de representar a la ciudadanía o si la sociedad dejó de sentirse representada por ellos, respondió que la percepción social está atravesada por el desencanto y la sospecha.
“La sociedad piensa que los partidos son una fábrica de mentiras y decepciones entretejidas por intereses oscuros e ideologías aún más oscuras”, afirmó.
“La sociedad piensa que los partidos son una fábrica de mentiras y decepciones entretejidas por intereses oscuros e ideologías aún más oscuras”.
El politólogo vinculó, además, la fortaleza del Estado con su capacidad para cumplir dos funciones esenciales: promover mejoras en las condiciones de vida de la población y garantizar la seguridad.
“El Estado se debilita cuando se disipa su promesa de promover la mejoría social y cuando se diluye su capacidad de controlar la violencia en la calle, en el barrio, en las prisiones a manos de grupos criminales”, señaló.
“El Estado se debilita cuando se disipa su promesa de promover la mejoría social y cuando se diluye su capacidad de controlar la violencia en la calle, en el barrio, en las prisiones a manos de grupos criminales”.
Concentración de poder.
El análisis de Cavarozzi se produce en un contexto regional en el que la calidad de la representación política, la autonomía de las instituciones y la capacidad de los Estados para responder a las demandas sociales constituyen cuestiones centrales del debate democrático.
Una de las preocupaciones planteadas fue la posibilidad de que un partido político concentre suficiente poder como para condicionar al Estado, al Congreso y a otros organismos encargados de ejercer controles independientes.
Aunque el académico no desarrolló una respuesta específica sobre ese escenario, su diagnóstico identificó una preocupación de fondo: la democracia se debilita cuando las instituciones dejan de funcionar como espacios efectivos de control y representación, y la disputa política se convierte en un fin en sí mismo.
Cavarozzi llega a Paraguay para dictar el seminario “Liderazgo Democrático y Geopolítica Global”, un espacio desde el cual se abordarán los desafíos del liderazgo y la democracia en un escenario internacional en transformación.