A 80 días del secuestro de Almir de Brum, ocurrido el pasado 21 de febrero de 2026, el ambiente en la zona de Colonia Yerutí parece haber vuelto a la normalidad, aunque el miedo y la incertidumbre continúan presentes entre los pobladores y familiares de la víctima.
Un recorrido realizado por Yerutí, primera y segunda línea, lugar donde se produjo el secuestro, refleja una comunidad que lentamente retoma sus actividades cotidianas.
Los cultivos nuevamente florecen y productores agrícolas ya trabajan en plantaciones de soja, chía y otros rubros, aunque todavía se percibe poco movimiento en algunas áreas.
Almir fue secuestrado por un grupo armado que, tras el hecho, dejó un manuscrito asegurando pertenecer al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
En el escrito señalaban además que se comunicarían posteriormente con la familia, situación que hasta la fecha nunca ocurrió.
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Desde entonces, no se registraron avances públicos en la investigación ni novedades sobre el paradero del secuestrado. La falta de información genera preocupación entre los habitantes de la comunidad, quienes aseguran sentirse aún sorprendidos y temerosos por lo ocurrido.
Durante la visita a una institución educativa de la zona, docentes y vecinos manifestaron que el caso continúa siendo tema de conversación, aunque reconocen que con el paso del tiempo la situación parece ir quedando en el olvido.
También indicaron que actualmente ya no se observan patrullas militares ni policiales recorriendo el sector, como sí sucedía en los primeros días posteriores al secuestro.
Entretanto, la familia de Almir de Brum permanece en su vivienda ubicada en el kilómetro 21 Aguaé, sobre la ruta PY03, aguardando alguna noticia que permita conocer el destino del hombre.
La vivienda y sus alrededores presentan un ambiente marcado por el silencio y la desolación, mientras las esperanzas de obtener respuestas siguen intactas pese al paso de los días.