13 jul 2026

500 familias siguen arriesgando sus vidas por falta de un puente

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Promesas incumplidas. Desde hace más de 30 años obligan a pobladores a cruzar un río sobre una precaria pasarela de madera para evitar un rodeo de hasta 60 kilómetros.

C.A.

YASY CAÑY - CANINDEYÚ

Desde hace más de tres décadas, alrededor de 500 familias de la compañía Mandu’arã, distrito de Yasy Cañy, en el Departamento de Canindeyú, y de la comunidad del distrito de Yrybucuá, en el Departamento de San Pedro, viven aisladas por la falta de un puente que les permita cruzar con seguridad el río Corriente, que divide ambas localidades.
A pesar de las reiteradas promesas de autoridades distritales, departamentales y nacionales, la obra nunca fue ejecutada. En la actualidad, los pobladores deben utilizar una improvisada pasarela de madera, sostenida por un cabo, para poder atravesar el cauce, exponiendo diariamente sus vidas.

Riesgo permanente. Según testimonios de los propios vecinos, en varias ocasiones personas han caído al arroyo mientras intentaban cruzar, aunque afortunadamente hasta el momento no se registraron víctimas fatales. Sin embargo, el riesgo es permanente, especialmente para niños, adultos mayores y productores que transportan mercaderías.

Este paso es clave para la vida cotidiana de ambas comunidades, ya que sin él deben realizar un rodeo de entre 50 y 60 kilómetros, lo que encarece el traslado de productos agrícolas, alimentos, medicamentos y limita el acceso a servicios básicos.

Felicísimo Cantero, poblador de hace 30 años de Mandu’arã del distrito de Yasy Cañy, señaló la crítica situación que viven a diario las familias de la zona por la falta de un puente, lo que los obliga a cruzar por la improvisada pasarela.

“El cruce es peligroso, especialmente para niños, ancianos y personas enfermas. Todos los días arriesgamos la vida porque no tenemos otra opción. Si no usamos esta pasarela, debemos recorrer casi 60 kilómetros para poder llegar de una comunidad a otra”, expresó el poblador.

Por su parte, Nicasio Rodas, poblador de la misma zona, relató que en varias ocasiones personas que intentaban cruzar cayeron al cauce del arroyo, exponiendo seriamente sus vidas.

“Felizmente, hasta ahora no tuvimos ninguna víctima fatal, pero el peligro es constante. Cada cruce es un riesgo”, manifestó.

Sin respuesta. La situación fue elevada en múltiples oportunidades al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). Técnicos de la institución incluso visitaron el lugar y, en una primera etapa, se comprometieron a construir un puente de madera.

Los pobladores llegaron a reunir todo el material necesario, pero, posteriormente, por indicación del propio ministerio, la madera fue retirada ante la promesa de un puente de hormigón armado. Hasta la fecha, dicha obra no pasó del anuncio, dejando a las comunidades nuevamente en el abandono.

Los pobladores exigen una solución inmediata y concreta, afirmando que no buscan más promesas, sino una obra que garantice la seguridad, el desarrollo productivo y la integración entre ambos departamentos.

El vecino Cantero lamentó que, pese a los reiterados pedidos, el Ministerio de Obras continúe postergando la construcción del puente. “Nos prometen soluciones desde hace años, pero hasta ahora solo recibimos mentiras. El pueblo ya está cansado de promesas”.

Rodas señaló que los pobladores aguardan que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) finalmente cumpla con las múltiples promesas realizadas a la comunidad. Explicó que la construcción de un puente es una necesidad vital para ambas comunidades, ya que, de lo contrario, deben recorrer distancias excesivamente largas para poder trasladarse de una a otra.

“El único que puede dar una solución real es el MOPC. Nosotros incluso estamos dispuestos a colaborar con madera nueva para levantar el puente, con tal de no seguir arriesgando nuestras vidas en esta pasarela tan precaria”, afirmó.

El poblador concluyó señalando que, pese al peligro, se ven obligados a utilizar diariamente la pasarela como único medio de conexión entre ambas comunidades.

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Necesidad imperante. Más de 500 familias urgen un puente entre Canindeyú y San Pedro.

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