06 mar. 2026

Mujeres indígenas y campesinas exigen sus derechos

La Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (Conamuri) culminó este lunes su séptimo congreso nacional. Sus integrantes resolvieron seguir insistiendo en obtener la soberanía y el respeto de sus territorios. El congreso se llevó a cabo del 18 al 20 de octubre, en Asunción.

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La secretaria general de Conamuri, Bernarda Pesoa, calificó de exitosa la reunión desarrollada. / Foto: Gentileza.

El congreso, que se desarrolló en Asunción, contó con la participación de unas 600 mujeres campesinas e indígenas de todo el país. Asistieron miembros de los pueblos Mbyá Guaraní, Avá Guaraní, Toba Qom, Ayoreo, Enxet, Enlhet Norte, Guaraní Occidental, Guaraní Ñandéva y Pa’i Tavyterã; así como también campesinas, mujeres de la tercera edad y jóvenes.

La secretaria general de la Conamuri, Bernarda Pesoa, calificó de exitosa la reunión desarrollada.

“Resolvimos seguir el trabajo juntos. Nosotros culminamos el congreso con mucha responsabilidad y seguiremos reclamando nuestros derechos como indígenas y campesinos. Hay gente que vive hace 20 años en un lugar y es desalojada de sus propias tierras”, dijo a Telefuturo.

Las mujeres cuestionaron las palabras del presidente Horacio Cartes, cuando refirió que “el Paraguay es como una mujer bonita”, “usen y abusen del Paraguay”. Señalan que esto da pie a la vigencia oficial del machismo empotrado en el poder.

Además denunciaron otro tipo de irregularidades en el aspecto político y social. Reclamaron mayor respeto a sus derechos y una política inclusiva.

La Conamuri emitió un comunicado tras el congreso

DENUNCIAMOS que las mujeres del sector popular somos las víctimas más vulnerables de este sistema capitalista demencial y patriarcal, que roba nuestras semillas, nuestros territorios, que utiliza nuestros cuerpos como mercancía y que nos explota en los engranajes de la maquila absorbiendo nuestras vidas en sus máquinas impías, violando nuestros derechos humanos y soslayando nuestro derecho inalienable de tener una vida digna y sin violencia.

DEFENDEMOS la lucha por el territorio y la soberanía como indispensables para evitar el remate de nuestro patrimonio material y moral como pueblo, confrontando los embates de la privatización que nos quieren imponer a toda costa y manteniéndonos firmes en la convicción de que los usurpadores no impedirán la acumulación de fuerzas y el despertar de las masas.

NOS SOLIDARIZAMOS con las poblaciones de los Bañados y de la Chacarita envueltas en la especulación inmobiliaria que en complicidad con autoridades locales les quieren arrebatar las tierras que hicieron habitables en zonas cercanas al río, con sus manos, con su sangre, con sus esperanzas. Nos solidarizamos con todos los asentamientos campesinos que sufren envenenamiento criminal, con las comunidades indígenas amenazadas de exterminio en sus propios territorios.

ALENTAMOS la construcción del Congreso Democrático del Pueblo como una herramienta de lucha con antecedentes de victoria, ya que en 2002, y tras 16 días movilizados permanentemente y en las calles, logró frenar las intenciones del gobierno de turno de desarrollar programas neoliberales y entreguistas. Ahora, el “rey del tabaco”, Horacio Cartes, pretende hacer lo mismo con su Ley de Alianza Público-Privada por la cual se verán favorecidas las empresas del agronegocio, de la megaminería, los frigoríficos, los banqueros y todo acompañado de un paquete de violencia sistemática contra las mayorías.

Reivindicamos el socialismo como un horizonte al que aspiramos llegar construyendo poder popular junto con toda la clase trabajadora y explotada, acumulando fuerzas al fragor de las luchas cotidianas por la igualdad, pero también afirmamos que sin feminismo no hay socialismo, ya que el feminismo campesino y popular es una herramienta que nos permite visibilizarnos y ser protagonistas de nuestras historias y la de nuestro país.

LLAMAMOS A LA UNIDAD del campo y la ciudad, organizaciones campesinas e indígenas, movimientos estudiantiles, de mujeres, sindicatos, barriales, etc., para hacer frente a esta ofensiva del capital en nuestro país. No permitamos el retorno de la dictadura. No permitamos que la injusticia triunfe. Accionemos. Resistamos en nombre de la soberanía alimentaria y por el fin de la violencia hacia todas las mujeres.


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