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Nacional
domingo 30 de octubre de 2016, 02:00

La reserva del Banco San Miguel, invadida y llena de basura

La falta de un plan de manejo para preservar y proteger las 300 hectáreas que conforman el área silvestre protegida con categoría de reserva ecológica del Banco San Miguel, enclavada en la ribera de Asunción, tal como lo establece la Ley 2715/05, la reduce hoy día a un enorme vertedero con ocupaciones clandestinas.

El sector que suele ser objeto de campañas de limpieza para preparar la llegada de aves migratorias, para las cuales se convoca a diferentes sectores de la sociedad, está colmado de todo tipo de desperdicios, tanto en la playa como en las aguas del río Paraguay, con peces, caracoles y otros animales muertos que evidencian la degradación existente.

En distintos puntos se observan desde precarias casas de terciada y chapa hasta construcciones de material, lo que demuestra que los asentamientos se van consolidando ante la inacción de las autoridades, tanto del municipio como de la SEAM, atendiendo a que la legislación habla de un mandato de gestión compartida entre ambas.

De acuerdo con un censo realizado en el 2014 por la Comuna capitalina, unas 500 familias se encontraban asentadas irregularmente en este territorio, para lo cual lo rellenan con escombros y basura para elevar la cota, secando los humedales que caracterizan al lugar.

DATOS. La arquitecta Teresa Ruiz Díaz, de la Dirección de Asesoría Técnica Ambiental, y José Escauriza, de Fiscalización Ambiental, indicaron que a solo dos años esos datos quedaron desfasados ya que tras la pasada crecida habría 20% más de gente y de tierras ocupadas en la reserva.

Aclararon que la ocupación también la hacen caleras, astilleros, areneras y otros.

“Hay un deterioro increíble en toda la reserva, que es superior a la que se venía dando en años anteriores. El principal problema es la invasión. La gente gana terreno a los humedales, rellenando con basura y escombros, causando un enorme daño al ecosistema”, resaltaron.

“Es un territorio con características bien diferentes al resto de Asunción. Es como una prolongación del territorio chaqueño”, dijeron.

Expresaron su confianza en que se apruebe el anhelado plan de manejo, lo que se viene intentando desde el 2005, para regularizar el panorama en toda la zona.

Agregaron que “este es un sitio del cual deben salir camiones sacando desechos que están esparcidos por todos lados. Pero se da al revés. El movimiento es incesante para meter desperdicios y materiales de construcción para elevar los terrenos”.

Admitieron que no es fácil controlar y proteger un área silvestre protegida que se encuentra en el medio mismo de la capital, sobre todo cuando la misma ley no prohíbe expresamente las ocupaciones.