Esta vez, Verri habló con GloboNews, y dijo que el presidente Santiago Peña no firmó el documento que permite una gestión provisoria en Itaipú, tal como había sucedido en los años 2022 y 2023, años en que también hubo demora en la definición de la tarifa. El director brasileño recordó que Itaipú es una empresa binacional y solamente puede funcionar normalmente con un consenso de ambas partes.
“No se pueden realizar pagos, tanto en la margen brasilera como paraguaya”, lamentó Verri, asegurando que existe una crisis diplomática en relación con la central hidroeléctrica.
También indicó que una solución a corto plazo para que la planta siga funcionando puede pasar por eliminar la venta obligatoria del excedente de energía de Paraguay a Brasil, con el fin de “quitarle ruido al precio de la energía”, según publicó el sitio brasileño MegaWhat. “Esto es posible que suceda. Creo que a corto plazo podría ser la mejor solución para ambas partes. Si Paraguay tiene autonomía para vender en el mercado libre, no tendríamos este problema tarifario, porque yo no determinaría el arancel, sería el mercado”, dijo Verri en la entrevista con el programa Em Ponto, de GloboNews.
Calma. Por su parte, el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano, tras otras declaraciones de Verri, quien incluso calificó que la discordia en Itaipú “es mayor que nunca”, trató de calmar el asunto. “Creo que el director general de Itaipú, margen izquierda, Enio Verri, no tiene toda la información. Nosotros venimos con un diálogo casi cotidiano”, aseguró.
“Nos concentramos en la negociación, las declaraciones que puedan existir son a veces parte de un proceso de negociación, donde Paraguay tiene una convicción firme, sostenida, y en ese sentido estamos avanzando”, añadió el diplomático.
Luego de cumplirse 50 años de vigencia del tratado firmado entre Brasil y Paraguay para la construcción de la central, el Anexo C, documento que determina las bases financieras y de prestación de los servicios de electricidad de la binacional, debe ser revisado. Así, se producen tensiones entre ambos países. Por un lado, Brasil busca su aplicación taxativa, lo cual le beneficia al ser, al menos una década más, el consumidor del 80% de la producción.