Pescadores y vendedoras de pescados, con sus respectivas familias, se juntaron lentamente en las primeras horas de este viernes a orillas del río para cumplir con una tradición, bañarse en las aguas del cauce antes de que clareé, para poder tener suerte en todos los sentidos.
Niños, jóvenes y adultos, todos entraron a las aguas y comenzaron a chapotear como si fuera un día normal, pero sin alejarse de la orilla.
La tradición dice que los que cumplen con este rito en la mañana del Viernes Santo, tienen suerte en el trabajo y la salud el resto del año porque las aguas arrastran todos sus males.