“Nos sentimos atrapados en nuestras propias casas, con miedo a caernos en estos cráteres y con el Jesús en la boca por si entre agua, con las lluvias”, manifestó una de las pobladoras.
Por su parte, otro vecino explicó que teme por los niños que deben circular por las calles completamente deterioradas, al igual que los rodados que todos los días caen a los baches.
“Los funcionarios municipales hicieron una canaleta al costado de las veredas para que circule el agua, pero como no terminaron el trabajo y el raudal es fuerte, está por llevar toda nuestras veredas. Ya reclamamos pero nadie nos hace caso desde hace meses”, manifestó.
El deterioro de las calles se percibe especialmente sobre las calles Atenas entre Colón y Montevideo, sitio por donde circulan vehículos del transporte público que también sufren las consecuencias.
Una mujer de avanzada edad que vive en el barrio desde hace muchos años, comentó de manera irónica que ahora su pasatiempo es cuantificar los vehículos que retroceden la marcha para buscar vías alternativas u otros con mala suerte que diariamente caen en los “cráteres”.
Anuncian que de no encontrar respuesta favorable por parte de las autoridades responsables, “tomarán medidas drásticas”.