Lilian Samaniego está enfocada en ser candidata a la Presidencia de la República, pero distanciada de los líderes de la disidencia. La senadora afirma que no tiene jefes, que es independiente y que bajo la gestión de Santiago Peña la gente está pasando mal y no llega a fin de mes. También criticó a Horacio Cartes, que maneja la Junta de Gobierno de manera hostil, con policías y sin colorados.
–¿Qué te impulsó a lanzarte como candidata?
–Hace tiempo, había confirmado mi candidatura a la Presidencia de la República porque, como una garantía para la gente que me acompaña, no tengo jefes, tengo compañeros de causa. Mi movimiento se llama Causa Republicana va a cumplir un año. Está integrado por Juan Afara, Arnaldo Samaniego y otros. Paraguay hoy necesita orden. Yo estoy preparada para gobernar. Estuve cinco periodos en el Senado, mi currículum partidario no tiene nadie, y hablo del compromiso que tengo como colorada y como parlamentaria. Los ejes de mi trabajo fueron defender los derechos de la mujer paraguaya y los temas sociales. Yo un año antes decía que el Paraguay está bien, pero los paraguayos, no. Las mujeres me decían, “tenemos que elegir entre comprar medicamentos o darle de comer a nuestros hijos. El salario mínimo no alcanza, tenemos que hacer otras actividades como ser Bolt, vender asaditos, para tratar de llegar a fin de mes. Salimos a primera hora de la mañana y llegamos a última hora, ya no tenemos tiempo para compartir con la familia. Un periodista me criticó, pero sucede que a fin de año todos los especialistas del sistema financiero confirmaban lo que yo decía. Reconocemos el grado de inversión, Paraguay es hoy un país atractivo a nivel de Latinoamérica, pero con números fríos y con falta de dinero en el bolsillo de la gente.
–¿Cuál es la diferencia con los anteriores gobiernos colorados?
–Nicanor Duarte Frutos sentó las bases de la economía. Horacio Cartes hizo gestiones en su gobierno, yo no le saco el mérito que tiene como presidente de la República. Mario Abdo Benítez fue el presidente de las obras, de las rutas que unieron los departamentos y que, por supuesto, sirvieron para que la gente pueda sacar sus productos. El de Santiago Peña, el del grado de inversión, pero ratifico, el de los números fríos porque no funciona la microeconomía.
–¿Cómo están los tres frentes que se formaron en la disidencia para el 2028?
–Causa Republicana es un movimiento independiente, y al hacer una evaluación, estamos en igualdad de condiciones en la disidencia, porque mi movimiento no tiene los recursos que tiene el oficialismo ni la estructura de Colorado Añetete, que es un movimiento dirigido por un ex presidente de la República, Mario Abdo ni la de Fuerza Republicana, dirigido por un ex vicepresidente. Sin embargo, en los datos oficiales que salieron del Tribunal Electoral Partidario en estas elecciones municipales figuro en las encuestas porque soy vocera de la gente y porque estoy convencida de que hoy Paraguay necesita de una mujer, por lo que hice en el Partido Colorado, y fui capaz de gobernar un partido que estaba caído después de 70 años, sumergido en la crisis. Yo levanté el Partido Colorado de las cenizas, solo con darle el respeto a todos, al que piensa igual, al que piensa distinto. Con un tribunal histórico, por consenso, por primera vez, que le dio garantías a todos los colorados para participar. Recuerdo que los opositores decían “Lilian, te apreciamos, pero tu partido nunca más va a estar en el poder”. Y el partido volvió en el primer desafío electoral.
–¿Qué sigue después de Santiago Peña?
–El gobierno que se viene, mi gobierno, es el de las respuestas a los temas sociales. Estoy preparada para gobernar porque tengo un equipo técnico que está trabajando casi un año en todos los temas. Nosotros necesitamos un sistema de salud que trascienda un gobierno. El ciudadano paraguayo tiene que encontrar lo básico en los hospitales públicos. Hoy no hay nada de eso. Faltan medicamentos, falta lo básico. Yo reconozco que el presidente respondió a un reclamo de décadas con la construcción de hospitales de referencia en los departamentos. Pero eso no es suficiente. Son superestructuras, pero eso tiene que formar parte de un plan de salud, que fortalezca la red de salud, de la unidad de salud familiar, de los hospitales públicos. Faltan especialistas en los hospitales. Visité Horqueta y me dice Agustín Marecos, un docente, “mi mamá tiene que ir a Asunción, que queda a 600 kilómetros de acá, una vez al mes porque los especialistas solamente están allá. Nos contribuimos entre los hermanos para que mi mamá se pueda ir a su consulta. Llega para su consulta que tenía agendada, y le dicen que dentro de 15 días debe volver porque hay muchos pacientes” ¿Cómo esto se mejora? Se puede tener un presupuesto con 20 o 30% más, pero hay que saber gastar. ¿Qué pasa con los proveedores? Aumentan el precio de sus productos porque el Estado les paga en 180 días.
–¿Por qué el Gobierno de Peña falla en eso?
–Su equipo técnico no está cerca de la gente. Está en los números fríos, de presentar un país atractivo para los inversionistas y sí, necesitamos que vengan, y el resultado de eso vamos a ver en mi gobierno.
–¿Hay temas puntuales en educación que preocupan?
–El Paraguay tiene una deuda con la educación porque los contenidos educativos son del siglo XIX, con docentes del siglo XX y con los alumnos del siglo XXI por la transformación tecnológica que existe en el mundo. Y gratamente en mi recorrida en Horqueta, me confirmaban todo esto, me mostraron los materiales, me quedé impactada. La docente María Inés me dice que el presupuesto para formación de docentes se deriva a otro rubro, entonces ella me dice que “hay que blindar”. Y yo le prometí que eso voy a decir cuando se trate el presupuesto.
–¿Hay un alejamiento de tu figura de los liderazgos de la disidencia?
–Nosotros no estamos alejados. Yo ratifico lo que a Mario Abdo le dije en diciembre, que voy a ser candidata a presidenta, y él me había dicho, “salgan los tres, y en su momento se verá quién tiene mayor chance, el que mide mejor, será uno, el segundo será vicepresidente y el tercero encabezará la lista de senadores. Pero él se convirtió en el jefe de campaña de Arnoldo Wiens.
–¿Crees que Horacio Cartes debería ser reelecto?
–Horacio Cartes hoy es presidente del partido y –para mí– tiene que ocuparse del partido. Acá no se trata de Horacio Cartes hoy. Acá se trata de qué está haciendo este gobierno colorado al que nosotros ayudamos a que llegue porque nosotros como buenos colorados, acompañamos. Y nosotros le hemos acompañado a Santiago Peña. Nosotros vamos a pelear para que el próximo gobierno sea nuevamente colorado y quiero ser yo la presidenta.
–¿Hoy prima el poder económico y ya no las ideas?
–Por eso, es que el partido hoy no es el partido de Bernardino Caballero. Hoy tenemos un Partido Colorado sin coloradismo. Antes la Junta de Gobierno era nuestra casa. Dirigentes de otros movimientos se iban junto a su presidenta y compartían la chipita y el cocido y pensaban distinto, pero llegaban a su presidenta, entregaban sus hojas de afiliaciones, llevaban sus credenciales. Hoy en el partido te recibe un policía. ¿Para qué un policía? Hoy necesitamos un partido que esté lleno de correligionarios. Estamos a semanas del gran desafío que gane la mayoría de los municipios. Honor Colorado le hizo sentir al que no era de Honor Colorado, enemigo. Y ahora los candidatos de Honor Colorado necesitan de los otros correligionarios.
- “Honor Colorado le hizo sentir al que no era cartista, enemigo. Y ahora necesitan de los otros correligionarios”.
- “Hoy tenemos un Partido Colorado sin coloradismo. Antes la Junta de Gobierno era nuestra casa”. Lilian Samaniego, senadora colorada.