La Guerra del Chaco no puede comprenderse únicamente a través de sus batallas. A los primeros disparos antecedieron décadas de disputas territoriales, exploraciones, fundaciones de fortines, negociaciones diplomáticas e intereses económicos y geopolíticos. “Cada generación necesita conocer la Guerra del Chaco desde sus propias preguntas”, sostiene Juan Marcelo Cuenca, autor de Guerra del Chaco: Historia de una gesta, la nueva colección de 16 fascículos que presenta Última Hora y Colecciones UH desde este domingo 6 de setiembre. La primera entrega incluye el Fascículo 1 y una carpeta para conservar la colección.
Historia. Para Cuenca, el conflicto fue “el desenlace de un conflicto territorial de larga duración” entre Paraguay y Bolivia. El historiador explica que Pitiantuta, en junio de 1932, fue un punto de ruptura, pero “no surgió de la nada”, ya que durante años ambos países habían intentado consolidar sus posiciones en el Chaco. “Hacia 1932 existía una combinación especialmente peligrosa: posiciones territoriales prácticamente irreconciliables, presencia militar creciente sobre el terreno, nacionalismos intensificados y gobiernos sometidos a enormes presiones internas”, señala.
La colección también busca poner el foco en aspectos que suelen quedar fuera de los relatos tradicionales, especialmente en la experiencia del soldado común. “El enemigo no era solamente el soldado boliviano, sino también la sed, el calor extremo, el polvo, las enfermedades, los insectos, las largas marchas y la enorme dificultad para transportar alimentos, agua, medicamentos y municiones”, afirma. Para el historiador, la logística fue “una verdadera batalla dentro de la guerra”, mientras que las cartas y testimonios permiten conocer el miedo, la incertidumbre y la distancia de las familias. La guerra, además, movilizó al país entero: “No se trata solamente de historia militar. Es también historia familiar y social del Paraguay”.
Memoria. Sobre el desenlace, Cuenca destaca una combinación de factores militares, logísticos, políticos y estratégicos, entre ellos la adaptación al territorio, el sistema de abastecimiento y la conducción de José Félix Estigarribia. “No bastaba simplemente con conquistar fortines. Había que atacar las comunicaciones, envolver posiciones, aislar unidades y obligar al adversario a combatir en condiciones desfavorables”.
Entre los momentos decisivos menciona Campo Vía, aunque aclara que la guerra continuó durante 1934 y 1935 y que el resultado fue “una campaña prolongada, extremadamente costosa y militarmente mucho más compleja de lo que a veces transmite el relato simplificado de una sucesión de victorias”.
Para las nuevas generaciones, el historiador considera necesario mantener la dimensión heroica del conflicto, pero también humanizar a quienes estuvieron en el frente. “Cuando incorporamos esas dimensiones, los soldados dejan de ser simplemente números dentro de una batalla y vuelven a convertirse en personas”, explica e invita a visitar sitios históricos Boquerón, Nanawa, Campo Vía, Cañada Strongest o El Carmen.
- “Cada generación necesita conocer la Guerra del Chaco desde sus propias preguntas”. Juan Marcelo Cuenca, historiador.
16 fascículos en total
Las salidas serán de la siguiente manera: El territorio del Chaco antes de la guerra, Los derechos paraguayos sobre el Chaco, Intentos diplomáticos por la paz, Ocupación progresiva boliviana, primeras acciones; Preparativos para la guerra; Pitiantuta y Boquerón, se enciende la mecha; Etapa ofensiva / batallas más importantes y Etapa defensiva / batallas más importantes.
Asimismo, La Fuerza Aérea en combate, Participación de la Armada, Acciones épicas y héroes de guerra, La vida del soldado en el frente de batalla; La sanidad en la guerra, La vida en la retaguardia, Cesa el fuego, sobreviene la paz y Consecuencias de la guerra.