Este jueves 30 de abril, las salas de cine del Paraguay reciben la cinta El renacer albirrojo, un largometraje documental que retrata la pasión de un pueblo que siempre estuvo presente.
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La obra, que se despliega como un retrato íntimo de la resiliencia paraguaya, es una realización de 1922 Historias Vivas –el sello documental de Maneglia-Schémbori Realizadores–, en conjunto con 23 Sports, Oniria Studios y la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF).
Bajo la dirección de Armando Aquino, recordado por su sensible trabajo en Ore Ru, y Alfredo Galeano, el filme documenta el complejo proceso técnico y emocional que devolvió al país la posibilidad de disputar el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá 2026.
¿Por qué una película sobre fútbol ahora? La respuesta trasciende lo táctico. La propuesta se sumerge en el proceso de planificación liderado por Robert Harrison, que encontró su punto de inflexión con la llegada del técnico Gustavo Alfaro. Es esa “chispa” de esperanza la que el guionista Sergio Colmán utiliza para conectar las voces de los ídolos en el vestuario con el sentir del ciudadano común en la calle.
Historias de vida tras la pelota
Paraguay, sumido en la desesperanza tras quedar fuera de las últimas tres citas mundialistas, encontró en una racha de victorias el motor para volver a soñar. La película sigue este impacto social a través de historias reales: la de Claudio, un repositor que encuentra en los triunfos su alegría cotidiana; Valezka, la madre que equilibra el estudio con el sueño deportivo de su hijo Renato; Pichi, el realizador encargado de documentar la intimidad del plantel, y Claudinha, la joven futbolista que rompe barreras en un campo históricamente difícil.
Estos relatos se encuentran en el nudo dramático del partido contra Ecuador, momento en el que se selló la clasificación. Para la narrativa del filme, esa victoria representa mucho más que un pasaporte deportivo: es la recuperación de la autoestima nacional.
Identidad y despliegue técnico
El valor de esta pieza trascendió el ámbito deportivo y recibió la certificación de Marca País por parte de Rediex, reconociendo su aporte a la identidad paraguaya. En el apartado técnico, la cinta se apoya en la música original de Derlis González y una cuidada fotografía de Diego Benítez, elementos que elevan la épica de las imágenes capturadas en el campo.
Con la distribución de Filmagic Entertainment, el documental llegará a todas las salas de Asunción y Central así como a los puntos más distantes del interior, buscando que cada paraguayo se vea reflejado en la pantalla.