Durante todo el proceso, me calificaron de víctima. Hoy en día, ya no quiero ese estatus”, asegura la francesa Gisèle Pelicot sobre los motivos que la han llevado a contar su historia en un libro, tras la condena a su ex marido por ofrecerla a decenas de hombres para que la violaran estando drogada.
En una entrevista concedida al diario francés Le Figaro, Pelicot explicó que ha desnudado su alma en este relato, titulado Et la joie de vivre (traducido como Un himno a la vida en su edición en España) y que será publicado el 17 de febrero.
El libro es una suerte de “testamento” de todo lo que ha vivido, entre ellos la notoriedad mundial que le dio su juicio en 2024, especialmente a raíz de que ella decidiera que fuese un proceso abierto para que la vergüenza cambiara de bando y recayese sobre sus violadores.
“Todo esto me ha llegado de golpe, pero yo no he cambiado: sé de dónde vengo y quién soy. Soy consciente de la fama que no he buscado, pero mantengo los pies en la tierra”, afirmó la mujer de 73 años en la actualidad. Confiesa igualmente que le “molesta enormemente” que se tenga que decir de ella que es un “ícono”, pero a la vez es “consciente” de que su historia “ha dejado una gran huella”.
No fue ella la que quiso escribir este libro, reflexionó, sino que la fueron a buscar las editoriales, y lo escribió –junto a la periodista y novelista Judith Perrignon– porque sintió que podía ser “útil”.
Rechazó toda consideración financiera en ese sentido y lamentó que siempre se le han reprochado “muchas cosas”, incluido hasta su forma de vestir durante el juicio.
En el juicio vivió “verdaderas humillaciones” y se sintió “sospechosa todo el tiempo”, algo que les pasa a menudo a las víctimas de violación, incluso en casos como el suyo, en el que había imágenes para respaldar los delitos.
En el libro lanzado detalla mucho de su relación con Dominique Pelicot, y cómo durante años nunca vio su “cara B” de criminal sexual, sino a un buen marido, padre y abuelo. EFE