El economista Rodrigo Ibarrola, investigador asociado del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), advirtió que la economía nacional registra una significativa y sostenida expansión, además de una mayor productividad, pero esto no se traduce en mejoras para todos los ciudadanos.
En ese sentido, cuestionó que el poder adquisitivo de los asalariados no esté creciendo al menos parcialmente, a medida que aumentan ambos indicadores.
“La productividad laboral, en este caso, es el ingreso que genera cada trabajador por hora de trabajo. El aumento de esta variable, en conjunto con el capital y tecnología, es lo que hace que el producto interno bruto (PIB) real crezca año a año. Actualmente, vemos que el PIB crece, así como también la productividad laboral, pero el poder adquisitivo de los salarios permanece invariable”, alertó.
Ante esto, señaló que el actual cálculo para el reajuste del salario mínimo resulta insuficiente, por lo que sería factible adicionar más componentes a la fórmula.
“Lo ideal sería que el poder adquisitivo crezca por lo menos algo al tiempo que el PIB aumenta. Pero eso no pasa, lo que quiere decir que los trabajadores no están recibiendo beneficios de su productividad. Esta evidencia es difícil de rebatir, casi imposible”, acotó.
Ante este escenario, Ibarrola trabajó en un plan que apunta a incluir al cálculo la productividad laboral, que mide cuánto genera cada trabajador por hora, y que aportaría un 2,04% al incremento salarial.
En segundo lugar, se sumaría la denominada brecha salarial, que representa la diferencia entre el salario mínimo actual y el que debería haberse alcanzado si desde años atrás ya se hubiese considerado la productividad dentro de la fórmula de reajuste.
Tomando como base el año 2017, estimó esa brecha en 10,3%. Sin embargo, explicó que cerrar toda esa diferencia de una sola vez podría generar un impacto fuerte sobre las empresas y la economía, por lo que se plantea una corrección gradual en cinco años, lo que significaría incorporar cada año el 20% de esa brecha, equivalente a un 2,11%.
El tercer componente seguiría siendo la inflación interanual, tomando como referencia la meta del Banco Central del Paraguay (BCP), que se ubica actualmente en 3,5%.
En total, el reajuste sería de 7,65%, lo que implicaría un aumento de G. 221.777, haciendo que el nuevo salario mínimo pase a G. 3.120.825.