AFP - EFE
TAIPÉI
Taiwán afirmó ayer que China desplegó buques de guerra en el marco de “operaciones militares” que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros, desde el mar Amarillo hasta el mar de China Meridional, lo que supone una “amenaza” para la región. Pekín, que considera a Taiwán como parte de su territorio y amenaza con usar la fuerza para tomarlo, ni confirmó ni negó las maniobras.
China ha llevado a cabo en los últimos años varias grandes maniobras militares alrededor de Taiwán.
Este despliegue es “significativo”, indicó a la AFP una fuente de los servicios de seguridad taiwaneses, bajo condición de anonimato. Taipéi no precisó el número de barcos chinos detectados.
Las operaciones no se limitan al estrecho de Taiwán, sino que se extienden desde el sur del mar Amarillo hasta el mar de China Meridional, cerca de las islas Diaoyu, reivindicadas por Pekín y Tokio, y alcanzan incluso el Pacífico occidental, explicó la portavoz del presidente taiwanés, Karen Kuo.
“Esto representa efectivamente una amenaza (...) en toda la región”, afirmó.
Ni las fuerzas armadas chinas ni los medios estatales han anunciado un aumento de la actividad militar en esa región.
El portavoz del Ministerio de Defensa de China, Jiang Bin, dijo el viernes que el entrenamiento naval en alta mar cumple con el derecho internacional y “no está dirigido contra ningún país o objetivo específico”.
Un portavoz del Ministerio de Exteriores chino afirmó que Pekín “ha seguido de manera constante una política defensiva” y pidió a las “partes relevantes” no “sobrerreaccionar ni (...) caer en exageraciones infundadas”.
PREOCUPA A EEUU. Washington marcó ayer como prioridad impedir un conflicto en el estrecho de Taiwán, subrayando que mantener la superioridad militar es “fundamental para evitar cualquier agresión”, según la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 publicada por la Casa Blanca.
El documento señala que un ataque a Taiwán, isla que Pekín reclama como propia, “debería representar un costo demasiado alto para los posibles agresores” y que Washington tiene como prioridad “preservar la superioridad militar”.
Asimismo, reafirma la histórica política estadounidense de “rechazar cambios unilaterales al ‘statu quo’ en la región del Indo-Pacífico pero resalta la importancia de “preservar la estabilidad regional mediante la combinación de preparación militar, diplomacia estratégica y apoyo a aliados”.
Aunque el informe mantiene la ambigüedad sobre una intervención directa, enfatiza que “la defensa de Taiwán forma parte de los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”.
Además, advierte que un conflicto en la isla tendría “graves implicaciones globales”, tanto económicas como geopolíticas.