OSLO
La sudafricana Navi Pillay, defensora de Nelson Mandela y jueza especializada en crímenes internacionales, ganó ayer viernes el Nobel de la Paz por sus esfuerzos a favor del derecho internacional cuando, según el jurado, este sistema está “bajo ataque”.
Pillay, de 85 años, encabezó el Tribunal para el genocidio de Ruanda, sirvió en la CPI y posteriormente dirigió una comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza
Ha dedicado su carrera a combatir algunas de las peores atrocidades y violaciones de derechos humanos.
La jurista presidió, entre otros cargos, una comisión independiente de investigación de la ONU que el año pasado acusó a Israel de cometer un genocidio en su reciente campaña militar en Gaza.
El galardón tan deseado por Donald Trump recae así en un símbolo del sistema de justicia internacional que, precisamente, es objeto de ataques de parte del presidente estadounidense.
Horas después del anuncio del Comité noruego, Washington adoptó sanciones contra la Corte Penal Internacional y prometió paralizar las actividades de ese Tribunal.
“Deshonesta”. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Washington prohibiría las transacciones con la CPI, a la que calificó de “deshonesta”.
La Corte rechazó las sanciones y afirmó que “la historia juzgará este momento”.
Abogada de origen indio en la Sudáfrica del apartheid, Navanethem Navi Pillay domina el arte de los casos difíciles. Su carrera la ha llevado desde los tribunales sudafricanos, donde defendió a activistas contra el apartheid como Nelson Mandela y consiguió derechos fundamentales para los presos políticos, hasta el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU (2008-2014).
Pillay “ha sido fundamental para asegurar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos”, afirmó el presidente del Comité Nobel Noruego, Jørgen Watne Frydnes, que alabó su “brújula moral”.
HOMENAJE. ”El premio de hoy es un homenaje a todas aquellas personas que trabajan para hacer respetar y defender el derecho internacional”, afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres.
En una comparecencia en el histórico Tribunal de Núremberg la jurista dedicó el galardón “a todos los supervivientes de crímenes internacionales”.
También defendió el sistema de justicia internacional “en una época donde el derecho internacional y los derechos humanos son blanco de ataques políticos”. “Esta degradación es particularmente visible en los ataques contra la Corte Penal Internacional”, puntualizó.
Ese Tribunal con sede en La Haya está en la mira de Trump y de Israel, especialmente después de lanzar en 2024 una orden de detención contra el primer ministro Benjamin Netanyahu por presuntos crímenes de guerra en Gaza y contra miembros fallecidos del movimiento islamista palestino Hamás.
El jurado mencionó la “tremenda presión” y los ataques sobre estas instituciones a la hora de otorgar el premio a Pillay por “promover la paz y el derecho internacional”.
BROMA SOBRE TRUMP. La sudafricana toma el relevo a la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien el año pasado regaló su medalla del Nobel al presidente Trump.
En unas imágenes publicadas desde Núremberg por la dirigente de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, se ve a la jueza abrumada y ovacionada por los asistentes. “Si aplauden un poco más fuerte, quizá comparta el premio con Trump”, bromeó.
El premio consiste en una medalla de oro, un diploma y USD 1,2 millones. Se entregará en Oslo el 10 de diciembre, cuando se conmemora el aniversario de la muerte, en 1896, del creador de los premios, el inventor y filántropo sueco Alfred Nobel.
Amplio rechazo a medida de Washington contra la Corte
La decisión de la Administración de Estados Unidos de sancionar a la Corte Penal Internacional (CPI), el día en el que el premio Nobel de la Paz fue otorgado a su ex jueza Navi Pillay, ha despertado este viernes fuertes reacciones de la comunidad internacional.
Mientras la ONU, la Unión Europea (UE), la Unión Africana (UA) y varios países como Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá o Japón expresaron su firme rechazo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, elogió la decisión estadounidense (ver recuadro a la derecha).
La Corte Penal Internacional rechazó “firmemente” las sanciones y advirtió de que la medida supone “un ataque al Estado de derecho” que busca “perturbar” su funcionamiento e “intimidar” a quienes trabajan en la CPI.
El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó las sanciones impuestas y alertó de su impacto en la capacidad del Tribunal para cumplir sus funciones, en particular en los casos remitidos por el Consejo de Seguridad y los países firmantes del Estatuto de Roma.
ALARMA. Guterres se mostró “profundamente alarmado” por las consecuencias que las medidas estadounidenses pueden tener para el conjunto de la Corte, según un comunicado de su portavoz, Stéphane Dujarric.
EUROPA. Alemania, Francia, Reino Unido y otros cinco países manifestaron su rechazo a las sanciones.
“Como países comprometidos a respaldar la CPI, lamentamos y expresamos nuestro profundo desacuerdo ante el anuncio de sanciones”, afirmó un comunicado emitido por Alemania, Dinamarca, Canadá, Francia, Italia, Japón, Países Bajos y Reino Unido.
La Comisión Europea dijo estar “dispuesta a adoptar todas las medidas necesarias para que la Corte pueda llevar a cabo su labor”.
Mientras que la misión de la Unión Africana (UA) ante las Naciones Unidas apoyó la decisión del Comité del Nóbel y felicitó a la jurista por haber ganado el Premio Nobel de la Paz 2026 y por su “dedicación” a la justicia y a los derechos humanos. EFE
Netanyahu elogia a Trump y Rubio
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, elogió ayer viernes al presidente de EEUU, Donald Trump, y a su secretario de Estado, Marco Rubio, por “tomar esta decisión crítica” de sancionar a la Corte Penal Internacional (CPI), horas después de que Washington anunciara nuevas medidas contra el Tribunal.
“La CPI no es un tribunal. Es un organismo político que representa una amenaza mortal para las democracias respetuosas de la ley en todo el mundo y para la misma idea de soberanía nacional”, señaló Netanyahu en un mensaje publicado por su oficina en X. “Gracias por su liderazgo”, añadió.
La oficina de Netanyahu había arremetido antes contra el galardón y acusó al Comité Nobel de haber “perdido su brújula moral” al premiar a “una fanática que construyó su carrera inventando y propagando libelos de sangre contra el único Estado judío”. La CPI tiene sede en La Haya, fue fundada en 2002. EFE