Por Sarah Ortiz | sarah-ortiz@uhora.com.py
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Con más de una hora de retraso y sin la presencia del grupo telonero, Mythika, Tony Kakko (voz), Elias Viljanen (guitarra), Marko Paasikoski (bajo), Henrik Klingenberg (teclados) y Tommy Portimo (batería) iniciaron un show de luces y power metal que dejaría a los fanáticos satisfechos.
Only the broken hearts, Black Sheep, Alone in Heaven fueron los temas con los cuales el grupo inició la oleada de aplausos. <strong> “Vamos a pasarla bien esta noche, ¿verdad?"</strong>, exclamó y preguntó el vocalista, para continuar con Shitload of Money, perteneciente a su último disco Stones Grow Her Name.
Para la siguiente canción, The Gun, el tecladista Henrik preguntó al público cómo se encontraba y si estaría dispuesto a cantar con él. Luego de esto, Tony se tomó un momento para pedir disculpas por los cambios de último momento y comentó que lo que realmente ellos querían era tocar al aire libre. “Queríamos tocar afuera, la vida apesta. Capaz la próxima vez lo hagamos”.
Y hablando de trágicos días, empezaba a sonar The Day a la que siguieron I Have a Right, The Last Amazing Grays y la solemne Broken, que se ocupó de mover cabelleras y elevar las voces del público para unirlas con las de sus ídolos.
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Entonces, siendo las 23.00, el guitarrista Viljanen comenzó, con mucha técnica, un solo de tres minutos y medio en donde se vio abrazado por las blancas luces que iluminaban el escenario.
El concierto prosiguió con Paid in Full, Losing my Insanity -en donde el vocalista se paseaba con su pedestal e intercambiaba lugares con los demás integrantes de este grupo. Después siguió Tallulah, en donde nuevamente volvieron a ejecutar un solo, pero esta vez fue el tecladista quien se encargó de hacerlo.
Luego de que el vocalista se tomara unos minutos para vestir la remera de la Albirroja, tocaron la canción Full Moon, que fue acompañada por un público que actuó de coro, le siguió Replica.
Sentados en el centro del escenario, Kakko y Viljanen interpretaban este tema que sería uno de los últimos de la noche. Y no creo que a los fans les hubiese molestado concluir este concierto hasta ese punto, pues el grupo ya había demostrado todo su potencial, tanto que los fans ya parecían bastante satisfechos.
<strong> "¡No sé cómo no vinimos antes a Paraguay!” </strong>, expresó el vocalista ya en los últimos minutos, y después continuó con uno de los temas más pesados y rápidos de todo el repertorio: Cinderblox.
Finalmente, fue Dont say a Word, lanzada en el 2004, la encargada de poner punto final a un concierto en donde público y artista congeniaron y lograron que aquella fuera una noche más del buen metal en nuestro país.
<h2>Inconvenientes </h2>
Más de cien personas quedaron fuera después de que la productora Diorama anunciara un imprevisto con la locación del show, que en vez de haberse realizado en el Gran Teatro Lírico del BCP, finalmente se desarrolló en el Salón Auditorio.
Uno de los organizadores comentó a ULTIMAHORA.COM que próximamente brindarán una respuesta a todas aquellas personas que pagaron sus entradas, pero no pudieron acceder al concierto de la banda finlandesa.