El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) recordó que la comercialización y entrega a granel de fertilizantes, biofertilizantes, inoculantes y enmiendas agrícolas está prohibida en todo el territorio nacional, conforme a lo establecido en el artículo 51 del anexo de la Resolución Senave Nº 564/10.
A través de un comunicado emitido por la Dirección de Agroquímicos e Insumos Agrícolas (DAG), la institución señaló que estos productos únicamente pueden ser puestos a disposición de los compradores debidamente envasados y etiquetados. Asimismo, advirtió que el incumplimiento de esta disposición constituye una infracción a las normativas vigentes y puede derivar en sanciones para los responsables.
En paralelo, la institución también adoptó nuevas medidas para regular el uso del herbicida clomazone, un producto ampliamente utilizado en cultivos extensivos, especialmente en soja, debido a su eficacia para el control de malezas problemáticas.
El ingeniero agrónomo David Bolla, funcionario del Senave, explicó que el producto no fue prohibido, pero que su utilización quedó condicionada a la recomendación de un profesional habilitado mediante la emisión de una receta agronómica.
“Es una herramienta muy útil y efectiva, pero tiene condiciones técnicas muy específicas para su aplicación. Cuando no se respetan esas recomendaciones, pueden generarse inconvenientes en cultivos vecinos o en áreas que no eran el objetivo de la aplicación”, señaló.
Según explicó, el Senave viene monitoreando desde hace varios años denuncias relacionadas con el uso incorrecto del herbicida. Estas situaciones motivaron la adopción de medidas más estrictas para garantizar una aplicación responsable y evitar conflictos entre productores.
Riesgos. Bolla indicó que uno de los principales riesgos asociados al uso inadecuado del clomazone es la denominada “deriva”, fenómeno que ocurre cuando el producto se desplaza fuera del área donde fue aplicado.
Detalló que existe una deriva primaria, que afecta cultivos cercanos, y una deriva secundaria, que puede transportar el producto a distancias de cientos de metros debido a procesos de volatilización.
“El problema aparece cuando no se respetan las condiciones recomendadas para la pulverización. Por ejemplo, no debe aplicarse con temperaturas superiores a los 25 grados, deben existir condiciones adecuadas de humedad y el viento debe mantenerse entre 3 y 5 kilómetros por hora”, explicó.
Agregó que el objetivo de la nueva normativa es que el productor cuente con el acompañamiento técnico de un ingeniero agrónomo registrado, quien determinará si las condiciones son adecuadas para la aplicación y dejará constancia de las recomendaciones en la receta agronómica.
1.000 HABILITADOS. El funcionario destacó que actualmente existen más de 1.000 ingenieros agrónomos registrados ante el Senave y habilitados para emitir este tipo de recetas.
La medida establece que la venta del producto estará sujeta a la presentación de dicho documento, similar al sistema utilizado para la adquisición de medicamentos bajo receta médica.
“El profesional indicará qué producto puede adquirir el productor y, además, las condiciones técnicas que debe cumplir para utilizarlo correctamente”, explicó.
Bolla aclaró que el costo de este asesoramiento forma parte de un acuerdo privado entre el agricultor y el profesional, mientras que el Senave se encargará de fiscalizar que la comercialización del producto se realice conforme a las nuevas exigencias.
Por último, señaló que las regulaciones buscan prevenir daños a cultivos vecinos, proteger la convivencia entre productores y promover el uso responsable de los productos fitosanitarios, sin afectar el acceso a herramientas consideradas fundamentales para la producción agrícola.