Entre enero y setiembre de este año, más de la mitad de las denuncias recibidas en la Secretaría de Defensa al Consumidor (Sedeco) se concentraron en cinco rubros, encabezados por el sector financiero. Las principales quejas recepcionadas fueron por cobros indebidos, las deficiencias en la atención al cliente y la falta de información de parte de las empresas.
De acuerdo con el informe proporcionado por la Sedeco, el 58% del total de los reclamos presentados en este periodo se concentraron en cinco rubros: Servicios financieros y seguros, que lideran la lista con el 25% de las denuncias, principalmente por cobros indebidos, gestiones de cobranza abusivas o errores en las liquidaciones.
Les sigue, las telecomunicaciones, con un 11%, debido a las deficiencias que muestran con relación a la calidad del servicio, interrupciones en la conexión o incumplimientos en los planes contratados.
En tercer lugar en el ránking se encuentran las empresas dedicadas a la venta de electrodomésticos y productos electrónicos, que representaron un 10% del total, asociados sobre todo a las demoras en la entrega, fallas de fábrica y falta de reposición o garantía.
El sector automotor acumula un 7% de quejas de los usuarios, por problemas relacionados con servicios posventa, repuestos o incumplimientos de garantía. La salud también ocupa un lugar en el listado de quejas, al concentrar un 5% de los reclamos, especialmente por falta de cobertura o irregularidades en los contratos con las aseguradoras.
prácticas abusivas. En cuanto a los motivos más frecuentes, la Sedeco identificó cinco grandes categorías de reclamos. Las prácticas abusivas encabezan la lista, con denuncias por cobros indebidos, maltrato en las gestiones de cobranza y la falta de devolución o reemplazo de productos defectuosos.
Le siguen los reclamos por mal servicio, que incluyen desde entregas tardías y deficiencias en el servicio de internet o televisión por cable, hasta la atención inadecuada al consumidor.
La publicidad engañosa es otro motivo recurrente, derivado de diferencias entre lo que se anuncia y lo que efectivamente se entrega, así como variaciones de precios entre góndola y caja o incumplimientos en paquetes turísticos.
También se registran quejas vinculadas a la protección de datos personales crediticios, sobre todo por consumidores que permanecen en registros de morosidad tras haber cancelado sus deudas, consultas de historial sin autorización o comunicaciones reiteradas y abusivas por parte de cobradores.
Por último, la falta de información adecuada sobre productos o servicios —como facturación deficiente, ausencia de garantías o precios poco claros— sigue siendo un problema persistente en el mercado local.