EFE
CIUDAD DEL VATICANO
El papa León XIV y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, han manifestado ayer su “compromiso de cultivar buenas relaciones”, en una reunión vaticana que se produjo tras los ataques de Donald Trump al pontífice por su posición en contra de la guerra en Irán.
Rubio, católico, ya se vio con el Papa de Chicago hace casi un año, un día después del inicio de su pontificado, pero ahora ha vuelto al Vaticano para abordar importantes temas internacionales y, de paso, tratar de aliviar las repentinas tensiones entre Washington y Roma.
En primer lugar, ha mantenido una audiencia privada con León XIV y después, como dicta el protocolo, con el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y con su ministro de Exteriores, monseñor Paul Richard Gallagher.
Durante estos encuentros, calificados de “cordiales” en un siempre escueto comunicado de la Santa Sede, ambas partes “han renovado el compromiso común de cultivar buenas relaciones bilaterales”.
Además, han servido para compartir opiniones sobre el contexto regional e internacional “con particular atención a los países marcados por la guerra, tensiones políticas y difíciles situaciones humanitarias”, que no aparecen citados en la nota vaticana.
Pero también “sobre la necesidad de trabajar incansablemente en favor de la paz”, termina.
COMPROMISO. ”Encantado de volverle a ver. Ha pasado casi un año”, respondió Rubio, aludiendo a su última cita el 19 de mayo de 2025, por aquel entonces junto al vicepresidente JD Vance, también católico.
El político, acompañado por su esposa Jeanette Dousdebes y el embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Burch, entre otros, permaneció en el Vaticano unas dos horas y media.
Luego publicó una foto junto a un sonriente papa León y escribió un mensaje en la red social X: “Me reuní con @pontifex (el perfil oficial del pontífice) para subrayar nuestro compromiso compartido de promover la paz y la dignidad humana”, señaló.
Por su parte, la Secretaría de Estado estadounidense también ha defendido que la cita ha servido para manifestar la “fuerte” relación con el influyente Vaticano.
“El encuentro subraya la fuerte relación entre Estados Unidos y la Santa Sede y su compromiso común en la promoción de la paz y de la dignidad humana”, ha explicado su portavoz, Tommy Pigott.
Con Parolin, agregó, Rubio dialogó “sobre la cooperación mutua y algunos asuntos internacionales urgentes”, además de “repasar las iniciativas humanitarias en curso en el hemisferio occidental y los esfuerzos para lograr una paz duradera en Oriente Medio”.
En estos comunicados no se precisó sobre qué crisis o países salieron a relucir durante estos encuentros pero el pasado martes el propio Rubio expresó su intención de tratar con el Papa la posible distribución de ayuda humanitaria en Cuba, dado que el Vaticano ha sido durante años mediador entre Washington y La Habana.
Relación tirante
La cita vaticana de Rubio se produjo después de los ataques que el presidente Donald Trump ha dedicado al primer Papa estadounidense de la historia a raíz de que este calificara de “inaceptable” su amenaza de acabar con la civilización iraní. El magnate le llamó “débil”, “pésimo en política exterior”, se ha atribuido el mérito de su elección en el cónclave hace un año y le ha acusado de “creer que está bien que Irán tenga un arma nuclear”. Unas palabras que han tensado las relaciones con Roma. León XIV, con su talante comedido, zanjó la cuestión al defender que “la misión de la Iglesia es predicar el Evangelio y la paz” y solicitando que, quienes deseen criticarle, “lo hagan con la verdad”. EFE