El pindó, una de las palmeras más importantes para la alimentación Mbya, ofrece frutos, brotes y otras partes comestibles que forman parte de su dieta cotidiana. El guembé aporta una infrutescencia cuyos frutos maduros se consumen frescos o procesados, mientras que el arachiku (Annona squamosa) brinda una pulpa dulce apreciada como alimento. Estas solo son tres de las 38 especies vegetales silvestres registradas en la nueva Guía de plantas silvestres alimenticias de los Mbya Guaraní de San Rafael.
Se trata de una publicación que reúne y describe especies cuyos frutos, raíces, hojas, brotes, flores y otras partes vegetales son recolectados en bosques, sabanas, zonas ribereñas y otros ambientes del territorio ancestral Mbya en la Reserva Parque Nacional San Rafael, en Itapúa, que abarca aproximadamente 73.000 hectáreas.
Este espacio es considerado uno de los remanentes más importantes del Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAPA), uno de los ecosistemas más amenazados del mundo.
‘‘El objetivo es dar a conocer y reconocer una parte valiosa del acervo biocultural de los Mbya Guarani sobre las plantas silvestres utilizadas en la alimentación’’, señalan los investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FACEN-UNA), que junto con líderes y sabios Mbya, trabajaron en el proyecto.
Destacan que la guía ‘‘procura ser un instrumento político de reivindicación que evidencie el valor de sus territorios como bienes indispensables para el desarrollo de modelos económicos y socioculturales’’, al tiempo de estar dedicada al pueblo indígena.
La investigación explica que la alimentación tradicional no puede separarse del territorio ni de la cultura. Recuerda que el derecho a la alimentación debe contemplar alimentos ‘‘aceptables para una cultura determinada’’, respetar los conocimientos y prácticas propias de los pueblos indígenas.
Contenido. La guía incorpora fichas detalladas de cada especie con su nombre científico, denominación en lengua Mbya, descripción botánica, distribución, hábitat, estado de conservación y formas de aprovechamiento alimenticio, preservando además el conocimiento transmitido por las comunidades.
Los autores advierten que la identidad Mbya está estrechamente ligada al acceso y manejo del monte, del cual dependen la alimentación, la salud, la espiritualidad y la vida comunitaria. La fragmentación de territorios, sostienen los investigadores, amenaza ese vínculo histórico.
Los profesionales que integran el grupo de investigación son María Idalicia Vera Jiménez, Marcelo Dujak, Bonifacia Benítez, Pamela Marchi, Mariana Martínez y Sara Núñez Meza.