MOSCÚ/TOKIO
El presidente ruso, Vladimir Putin, visitó ayer jueves, por primera vez desde su llegada al poder en el año 2000, las islas Kuriles (océano Pacífico), cuya soberanía es reclamada por Japón, provocando un conflicto diplomático con Tokio.
El viaje del jefe del Kremlin tiene lugar en el marco de su asistencia a las maniobras de la Armada rusa en aguas del Pacífico, donde aprovechó para denunciar la creciente presencia de la OTAN en la región.
De hecho, aseguró que el despliegue por parte de la Alianza Atlántica de nuevo armamento en la zona supone una amenaza para la seguridad de la Federación Rusa, por lo que Moscú reforzó la presencia militar en las Kuriles.
Putin se encuentra desde finales de julio en medio de una gira por Siberia y el Lejano Oriente ruso, pero nadie esperaba ni había adelantado su llegada al archipiélago. El líder ruso siempre se había abstenido de echar más leña al fuego de la tensión con el Gobierno japonés.
Fue el presidente Dmitri Medvedev el que decidió romper el protocolo al viajar a la zona en 2010, algo que repetiría tres veces más, ya como jefe del Gobierno. Le secundó en 2021 el actual primer ministro, Mijail Mishustin.
Según informó el Kremlin, Putin se reunió con habitantes de la isla de Iturup (con una población de unas 7.000 personas), la más grande de las cuatro Islas Kuriles del Sur, denominadas Territorio del Norte por Japón, país con el que Moscú nunca ha firmado un tratado de paz.
Con todo, el líder ruso no hizo ninguna declaración política, sino que se limitó a visitar una planta procesadora de pescado –probó el caviar local–, un hospital y una escuela, a la vista de las imágenes ofrecidas por la televisión pública.
Putin sí habló de Japón el miércoles. Admitió que Tokio “tiene disputas territoriales” con Rusia. “Me refiero a las Islas Kuriles. Pero esto está fijado en documentos internacionales, es una realidad sentada por los resultados de la Segunda Guerra Mundial”, señaló.
El Gobierno japonés no tardó en protestar por la visita de Putin, convocando al embajador ruso en Tokio, Nikolai Nozdriev, a la sede del Ministerio de Exteriores, donde le pidió que traslade “de inmediato” al Kremlin la queja.
El ministro de Exteriores nipón, Toshimitsu Motegi, manifestó que esta visita “resulta sumamente lamentable” y que “no solo repercute de manera extremadamente negativa en las relaciones” bilaterales, sino que “también hiere los sentimientos del pueblo japonés”.