La psoriasis es una enfermedad inflamatoria autoinmune de la piel que produce lesiones escamosas, picazón y dolor y en algunos pacientes puede comprometer las articulaciones.
Según la doctora Romina Contreras, presidenta de la Sociedad Paraguaya de Dermatología (Soparder), la psoriasis se trata de una condición sistémica que evoluciona en brotes y que, si bien no tiene cura, puede ser controlada con un tratamiento adecuado.
La profesional enfatiza que una de cada tres personas con psoriasis en la piel puede desarrollar artritis psoriásica y, en algunos casos, los síntomas articulares aparecen incluso antes que las lesiones cutáneas.
La psoriasis puede asociarse con otras enfermedades, como obesidad, hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares, y su impacto se extiende también al plano emocional, social y laboral. La depresión y la ansiedad son frecuentes entre quienes la padecen y en buena parte responden al estigma que todavía rodea a la enfermedad, alimentado por el desconocimiento y por mitos que afectan la vida cotidiana de los pacientes.
La doctora Contreras manifiesta que la consulta temprana con un dermatólogo y el acceso al tratamiento adecuado son fundamentales para el control de la enfermedad, teniendo en cuenta que el diagnóstico oportuno permite evaluar las características de cada caso y definir la alternativa terapéutica más apropiada.
“El diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento adecuado, controlar la psoriasis y mejorar la calidad de vida y contamos con distintas opciones, desde tratamientos tópicos y fototerapia hasta medicamentos sistémicos y biológicos. La elección depende de las características de la enfermedad y de cada paciente y el acceso a los mismos; por eso, es importante consultar con un especialista”, explica la dermatóloga.
A nivel mundial la psoriasis afecta aproximadamente al 1% al 3 % de la población, aunque este varía considerablemente entre las regiones, con tasas reportadas de entre el 0,9 y 11,4 %.
A nivel epidemiológico, se calcula que la enfermedad afecta a cerca del 2% de la población paraguaya, lo que representa entre 100.000 y 150.000 personas, con un ligero predominio en hombres y una mayor detección entre los 20 y 40 años.
Esta variante clínica de la enfermedad incluye psoriasis vulgar; la psoriasis pustulosa generalizada; la psoriasis inversa o invertida; la psoriasis en gotas; y la psoriasis palmo plantar; como también existe una psoriasis eritrodermica o psoriasis articular.
En los últimos años, el desarrollo de terapias biológicas y otros tratamientos dirigidos amplió las alternativas, especialmente para quienes no responden suficientemente a los tratamientos convencionales. Estas opciones pueden ayudar a controlar las lesiones y los síntomas, y a recuperar actividades cotidianas, laborales y sociales.
“Cada paciente es distinto y su tratamiento también debe serlo, no todas las personas con psoriasis tienen la misma forma de la enfermedad ni responden de la misma manera, por eso la indicación tiene que partir de una evaluación completa de cada caso y ajustarse a lo que esa persona necesita”, afirmó la doctora Contreras.
Asimismo, enfatizó que cualquier cambio en la medicación debe ser evaluado y acordado de manera conjunta entre el paciente y su médico, ya que interrumpir o modificar un tratamiento puede tener repercusiones importantes en la salud y en la calidad de vida de la persona.
Falta de especialistas
Por su parte, Hugo Bellassai, presidente de la Asociación de Pacientes con Psoriasis y Enfermedades Autoinmunes de la Piel (APPEAP), remarca que la prioridad central de la organización es educar a la sociedad y brindar contención a quienes reciben el diagnóstico.
“El 29 de octubre, en el Día Mundial de la Psoriasis, se busca visibilizar la patología y educar tanto a los pacientes como a la población sobre la patología”, expresó.
Bellassai sostiene que el acceso continuo a los tratamientos indicados constituye un aspecto fundamental para quienes viven con psoriasis, ya que la falta de disponibilidad de un medicamento puede obligar a interrumpir una terapia que estaba permitiendo controlar la enfermedad, con el consecuente riesgo de que los síntomas reaparezcan.
La falta de acceso a consultas especializadas y a los tratamientos es una barrera frecuente para los pacientes, que trae consigo otras consecuencias, como el ausentismo laboral y la aparición de enfermedades asociadas, lo que aumenta la carga económica de las familias.
La falta de profesionales médicos y las trabas en la salud pública colocan a los pacientes con psoriasis ante una preocupante brecha de atención en Paraguay.
“Actualmente contamos con 5 especialistas. Es poquísimo a nivel país; 4 están en lo que sería Central y tenemos una doctora que está en Encarnación, en Misiones, que es la única que está fuera del Central”, lamentó.
Esta marcada escasez de médicos formados de manera específica provoca que llegar a una consulta con un dermatólogo o especialista pueda demorar alrededor de seis meses. A esta barrera se suma el desconocimiento en el primer nivel de atención sanitaria, lo que retrasa todavía más el diagnóstico oportuno.
“La demora en llegar a un diagnóstico es una de las cosas más preocupantes. Muchas veces aparece un brote y por desconocimiento se van a un clínico o a un alergista, y el médico no conoce la patología y no puede derivarle de la manera correcta”, remarcó.
Agregó que uno de los principales obstáculos en el manejo de la condición radica en la desinformación generalizada respecto a sus características y formas de contagio.
“A diferencia de las creencias populares, no se transmite por contacto físico ni por compartir objetos cotidianos, es decir, la psoriasis no es contagiosa. Es una enfermedad autoinmune que no se contagia por contacto o por compartir cosas”, especificó.
En cuanto a las partes del cuerpo, en donde se manifiesta la psoriasis, afecta típicamente a las regiones de rodillas, codos, cuero cabelludo (generalmente detrás de la oreja), área alrededor del ombligo o en la región sacra, como también puede afectar las palmas y plantas de los pies.
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Para Bellassai, la organización de pacientes cumple un papel importante ante el impacto que puede tener la psoriasis en la vida cotidiana, debido a que dichos espacios permiten acceder a información confiable, compartir experiencias y contribuir a derribar los estigmas que todavía rodean a la enfermedad.
“Cuando una persona recibe un diagnóstico necesita información confiable, acompañamiento y acceso al tratamiento que su médico le indicó, muchos no lo saben y atravesar este proceso en soledad puede afectar gravemente la salud mental. Cuando un paciente logra controlar su enfermedad, cambia su vida”, comentó.
Desde el punto de vista fisiológico, la afección acelera drásticamente los ciclos de renovación celular. Mientras que una piel sin esta condición tarda aproximadamente un mes en regenerarse, en los pacientes con psoriasis este proceso se reduce a unos pocos días.
“Los que tenemos psoriasis, regeneramos cada tres días. Entonces, es ahí cuando se crean las escamas o los brotes rojos”, puntualizó.
Alegó que la manifestación clínica varía significativamente según la persona, afectando comúnmente codos, rodillas, cuero cabelludo, uñas o zona genital, con presentaciones que van desde placas o lesiones en gotas hasta formas severas como la eritrodérmica.
Aunque no existe una causa única, la predisposición genética juega un rol relevante. Bellassai señala que “se considera que hay un porcentaje hereditario” y menciona su caso personal como ejemplo familiar.
Asimismo, factores emocionales como el estrés actúan como potentes detonantes de episodios agudos, por lo que el cuidado psicoemocional resulta clave para evitar que el paciente sufra “un brote mucho más grande de lo que normalmente tiene”.
Tratamientos
En cuanto a los esquemas de tratamiento, la medicina contempla un abordaje escalonado que va desde productos tópicos y fototerapia hasta fármacos inmunosupresores orales y terapias biológicas de vanguardia.
Si bien estos medicamentos de última generación están disponibles en el país, el acceso real en la salud pública se ve severamente obstaculizado por trabas presupuestarias y demoras en los procesos judiciales de amparo. A esto se suma el impacto psicológico y social derivado del estigma exterior.
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“La idea es súper difícil cuando vos como paciente estás brotado, tenés miedo, tenés vergüenza. Pero la idea es poder romper estos mitos y que todos llevemos una vida normal”, expresó.
Ante este panorama, las organizaciones civiles cumplen una función de guía y acompañamiento para orientar a los pacientes hacia la atención médica adecuada y promover el control de la enfermedad. Bellassai concluye con un mensaje de respaldo para la comunidad y una convocatoria a sumarse a los espacios de formación.
“APPEAP está para acompañar a cada paciente, que los pacientes no están solos y que hay tratamientos de excelente nivel en el país. Estamos para acompañarles a todos los pacientes a llegar al tratamiento indicado y la idea es de que todos estemos en remisión con una vida normal”, finalizó.
A modo de visibilizar sobre esta enfermedad, APPEAP reunirá a pacientes, familiares y especialistas para abordar distintos aspectos vinculados a la enfermedad. El encuentro se desarrollará el sábado 24 de octubre, en el Salón San Pedro del Colegio Santa Elena de 08:30 a 12:00.
La jornada pondrá sobre la mesa algunos de los principales desafíos que atraviesan las personas que viven con psoriasis mediante charlas a cargo de profesionales de distintas especialidades. Entre los temas previstos se encuentran la intercambiabilidad de medicamentos, los tratamientos caseros y sus mitos, la artritis psoriásica, la nutrición y el impacto en la salud mental en un contexto de desabastecimiento.
“También me gustaría aprovechar este espacio para invitarles a un encuentro de pacientes que estamos haciendo el 24 de octubre en el Salón San Pedro del Colegio Santa Helena. Ahí vamos a tener dos especialistas en psoriasis, vamos a tener un reumatólogo, vamos a tener una psicóloga especialista en problemas autoinmunes y vamos a tener una médica máster en nutrición que nos va a hablar de la parte de la alimentación”, comentó.
¿Dónde consultar?
Los pacientes pueden buscar atención en centros médicos especializados, como en el Hospital de Clínicas, el Hospital Nacional de Itauguá y el Instituto de Previsión Social (IPS).
Por otra parte, existen asociaciones de pacientes que proporcionan información, apoyo y acompañamiento.
Los especialistas destacan la importancia de consultar para acceder a un tratamiento oportuno y de calidad, lo que le permitirá al paciente tener una vida plena. A pesar de que no se cura, de acuerdo con expertos, si se recibe un buen tratamiento es posible reducir al mínimo los síntomas que se presentan.