La convocatoria recibió 180 postulaciones, evaluadas según cuatro criterios: fomento de la lectoescritura y la oralidad, generación de cambios positivos, perseverancia ante las adversidades y trayectoria educativa. La ceremonia se realizó en el Salón Auditorio de la Unión Industrial Paraguaya (UIP).
Entre los galardonados se encuentra Cirilo Mazacote, de la Escuela Básica Nº 10260 Banco Yparaguyami, de Arroyos y Esteros, Cordillera. Su compromiso se distingue por enseñar en su comunidad natal, pese a las carencias de infraestructura y servicios básicos, y gestionar apoyo para mejorar las oportunidades educativas de sus alumnos.
Petrona Celestina Acosta, docente jubilada del Colegio Nacional Villa Permanente, de Ayolas, Misiones, fue reconocida por su empatía y acompañamiento personal.
Sus antiguos estudiantes recuerdan cómo los ayudaba a superar dificultades y a encontrar seguridad en el aula. Su historia refleja la importancia del vínculo humano en la enseñanza.
Desde Coronel Bogado, Itapúa, Lucía Castellano, de la Escuela Básica Nº 113 Tiburcio Bogado, se destacó por impulsar el aprendizaje mediante la investigación y el trabajo en equipo.
Su proyecto Nutrileche llevó a sus estudiantes a investigar la producción de leche, realizar entrevistas y elaborar un noticiero. La propuesta ganó un concurso nacional entre unas 300 iniciativas.
Mirian Cañete, de la Escuela Subvencionada Santa Elena, de Asunción, fue distinguida por su compromiso con la educación inclusiva. A través de un acompañamiento personalizado y el trabajo conjunto con las familias y profesionales, ayudó a un niño con trastorno del espectro autista a avanzar en lectura, escritura y matemáticas, además de desarrollar autonomía y confianza.
En San Pedro, Zulma Ofelia Pereira Pavón, de la Escuela Básica Nº 2103 Sagrado Corazón de Jesús, fue reconocida por combinar la enseñanza rigurosa con el cuidado cotidiano. Sus ex alumnos destacan su dedicación y la recuerdan siempre. “Siempre trató a sus alumnos como sus propios hijos”. También llevaba meriendas, juguetes y abrigos para quienes los necesitaban.
Lida Morel, del Centro de Educación para Jóvenes y Adultos Nº 103 San Agustín, de Asunción, recibió el reconocimiento por alentar a quienes retoman sus estudios en la adultez.
Acompañó a una alumna que volvió a estudiar a los 49 años, la animó a leer en guaraní y la ayudó a perseverar hasta su graduación en 2024. Su historia transmite un mensaje. “Nunca darse por vencido”.
En Concepción, Gregorio Antonio Narváez, docente de la Escuela Básica y el Colegio Privado Campo Verde, fue distinguido por vincular la educación con la solidaridad. En 2026 acompañó el Proyecto TECHO, mediante el cual estudiantes del tercer año de la Educación Media colaboraron en la construcción de dos viviendas para familias de escasos recursos, fortaleciendo el trabajo en equipo y el compromiso social.
Rita Mabel Báez Fernández, de la Escuela Privada Subvencionada Nuestra Señora del Pilar, de Pilar, Ñeembucú, fue reconocida por promover la participación y la inclusión.
Mediante proyectos de lectura y actividades educativas, adapta sus recursos a las necesidades de los estudiantes y crea espacios para que todos puedan expresarse y aprender, incluso quienes enfrentan barreras de comunicación.
También fue premiada Mirna Graciela Jara, Colegio Nacional Mayor Julio D. Otaño, Arroyito, Concepción, docente de Lengua Castellana y Literatura, impulsa gincanas literarias, cuentos, poesías y producciones audiovisuales. En 2025, sus estudiantes ganaron la fase departamental del Concurso Nacional Ñe’ẽry, resultado que refleja su trabajo para fortalecer la lectura y la expresión.
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Desde San Alberto, Alto Paraná, Carmen Cristaldo de González, del Colegio Nacional Itaipyte, fue destacada por despertar el interés por la literatura y la enseñanza. Sus clases sobre obras como Don Quijote de la Mancha promueven la interpretación y el intercambio de ideas. Además, su declamación de poesías en guaraní y su entusiasmo por las letras inspiraron a antiguos alumnos, algunos de los cuales eligieron la docencia.
Celia Noemí Martínez de Acuña, docente de la Universidad Nacional de Pilar y del Colegio Técnico Privado Subvencionado Juan XXIII, fue reconocida por su trayectoria y su compromiso con el aprendizaje permanente. En sus clases utiliza lecturas para promover el diálogo y la reflexión. También dedicó tiempo a enseñar informática básica a un estudiante que desconocía cómo utilizar su computadora, quien años después se convirtió en ingeniero.
Por su parte, Cynthia Soledad Estigarribia Montiel, del Centro Regional de Educación de Pilar, fue premiada por integrar tecnología, comunicación e inclusión en el aula. Sus estudiantes producen mininoticieros, participan en programas radiales y elaboran revistas.
También incorpora el braille y la Lengua de Señas Paraguaya, y brinda oportunidades a niños que necesitan fortalecer su confianza para expresarse.
Además de los 12 galardones, Dequení entregó dos menciones especiales. Adam Daniel Agüero Brizuela, de la Escuela Básica San Francisco de Asís, de Fernando de la Mora, fue reconocido por el respaldo de su comunidad educativa, que reunió 40 adhesiones a su postulación.
La segunda distinción, de carácter póstumo, fue para Elvira Villagra, docente de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, por su aporte a la creación y consolidación de la carrera de Fonoaudiología.