La postura del bloque coincide con el envío formal de la propuesta de la Comisión Europea al Consejo y al Parlamento de la UE, lo que marca un momento clave en el proceso de aprobación.
Tras más de dos décadas de negociaciones, el acuerdo es considerado un hito para el sector agropecuario y la economía regional, al abrir mercados, reducir barreras comerciales y fortalecer la competitividad agrícola y ganadera.
Desde la FARM señalaron que la tramitación ágil del tratado dentro de los países del Mercosur será esencial para que los beneficios se materialicen. Destacaron, además, que la estructura propuesta por la UE permite aplicar de forma provisional e inmediata el capítulo comercial, mientras que los apartados políticos y de cooperación deberán ser ratificados por los parlamentos nacionales europeos.
El acuerdo también contempla que, una vez aprobado por la UE y por cualquier país del Mercosur, sus disposiciones comiencen a regir bilateralmente, lo que permitirá activar los beneficios comerciales sin esperar la ratificación de todo el bloque.
Según el listado de productos negociados, al final del periodo de desgravación el 95% del mercado europeo quedará libre de aranceles para las exportaciones del Mercosur. Esto podría impulsar significativamente las ventas de carnes, frutas, café, etanol y otros rubros agropecuarios.
La eliminación gradual de aranceles y la ampliación de cuotas preferenciales, según la organización, beneficiarán de manera directa a los productores rurales, generando impactos positivos en producción, empleo e ingresos.